Nux fulguris

Lotófago

Amanecí con un ojo hinchado. No recuerdo nada. Una cara desconocida frente a mi mirándome furiosa. No conozco esta cama. Casi recuerdo de quién es la casa. Habitaciones como ramas de árbol. Pasillos donde me equilibro. Escaleras como túneles. La casa es una cabaña de madera de dos pisos y un patio delantero con un jardín donde hay arboles. La adorné con luces navideñas aunque es junio o marzo o agosto o un mes diferente cada que despierto. La puerta se abre con mi pensamiento. Me hago fotos en el espejo del baño con los ojos cerrados. La regadera no sirve. En la recamara hay una ventana con una bandera. Para llegar a la entrada tengo que equilibrarme en las escaleras metálicas de escalones rotos. Una ardilla metamorfoseada me saluda al entrar. Recuerdo que quería despertar porque algo me comía la cara. Imagino que a medianoche cayo un alacrán del techo de madera.

Desperté sin un ojo.

No abriré la boca

Quedarse callado es lo mejor que puedes hacer cuando te metes en lugares peligrosos ¿Quién va a abrir la boca si al menor movimiento te pueden arrancar un dedo? El mundo siempre me ha parecido de lo mas atemorizante. Rara vez digo palabra. Suicidamente acostumbro meterme en situaciones descabelladas que requieren que no abra la boca. Soy otra persona cuando sucede eso: una mas despreocupada, mas audaz. Si ves mis ojos no pasaría por tu cabeza que tengo miedo. Aunque por dentro me este cagando.

Me sentaré en un rincón a observar cómo se matan. No intervendré. Esta lloviendo. Fidencio rompe una botella en su propia cabeza, los dientes saltan deshechos. Rodrigo se come los vidrios y los escupe para defenderse. Un rio de sangre sale por las puertas abatibles. Gente corriendo. Putas gritando. Bebo mi cerveza mientras Rambo llega encabronado a sacarlos a la calle, apunta a sus cabezas.

Las gente sigue su camino a lo largo de la fiesta luminosa del fin de semana en aquella festiva avenida. Levanto la mano y me sirven mas cerveza.

Es un circo

Un tren

Plaga de hormigas

Mariachis borrachos repitiendo la misma estúpida canción sin cansarse

Dejaré que las botellas suban a mi cabeza.

Mas tarde, cansado, en silencio, iré a dormir.

Turn Off

Yo puedo hacer lo que quiera. Pensé fugazmente. Me di cuenta que estaba exagerando. O que estaba dejando pasar por alto algo muy importante. Nadie puede hacer lo que quiera, pedazo de tarado: fue lo siguiente que se me ocurrió. Mis pensamientos son un hilo ininterrumpido. Dicen una cosa y se contradicen a si mismos. A veces estoy harto de ellos. No me sirven para sobrevivir. En este mundo el gato mas indefenso sobrevive. En otro tiempo los arrojaban al abismo. Hoy existen instituciones de asistencia social. Puentes. Calles abandonadas. Aunque me beba mil frascos y me quede en coma debajo de un camión: algún alma caritativa me echará una cobija encima. Luego despertaré y seguiré en mi aquellarre irresponsable y obsceno. Ofenderé pisotearé escupiré maldeciré. Que levante la mano quien haya adivinado mis intenciones. Recordad que soy un mustio. No hay nada nuevo bajo el sol. No puedo hacer lo que quiera porque el limite hasta donde puedo llegar lo protege una señora de voz amable y pelo recogido que tiene ojos grandes y la cena caliente en la estufa. Tiene una cuchara con la que me da en la cabeza si intento atravesar la puerta. Solo me queda jugar, escapar por la ventana, beber la noche entera, citarme con mis amigos, perpetrar fiestas, celebraciones interminables. Al final terminaré dormido bajo el mismo camión ¿en que momento decido que es suficiente, que estoy cansado, que le pueden dar por el culo al puto mundo horrible y aburrido, que no sigo, basta, he terminado, ahíto, confuso, enfermo, inmóvil, asqueado, sin aliento, moribundo?



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