Nux fulguris

(i) Aparecer

Era la víspera del solsticio de estío. Mirisha salió de la casa de campo con una canasta bajo el brazo. Aunque se había puesto el mejor vestido que tenia, había olvidado desenredarse el cabello y ponerse los zapatos. No los necesitaba: cuando vio la primera mariposa ya la casa de campo había desaparecido y en sus oídos resonaba incesante el barullo de la campiña.

Después de caminar al azar durante algunos minutos, se detuvo a pocos pasos de un enorme árbol donde un pequeño pájaro de alas lapislázuli la observaba curioso.

Al volverse para mirar la extensión del valle que había dejado atrás vio la luna recién nacida como una cicatriz en el intenso azul del cielo; pensó que más allá de esa pálida verruga una bruja de cabello negro y piel blanca escribía un libro donde ella figuraba como personaje principal: era el libro de su vida, y ahora la bruja, después de hacer estremecer a la luna, la ocultaba detrás de una pequeña nube con figura de rana.

Estornudo tres veces: divertida, recordó sus zapatos. En su pálido rostro apareció una sonrisa. Deslumbrada, una mariposa arrancada de un arcoiris voló a su alrededor. Ella cerro los ojos, atolondrada, para desear que el sueño no terminara, que las mariposas y los pájaros y las nubes y las flores no fueran solo una ilusión, una fantasía escrita por la mente enferma de una bucólica bruja desdentada.

Abrió los ojos. La mariposa había desaparecido. Jugueteando con sus cabellos, el viento dejaba entre rizo y rizo brillos dorados de sol.

Al volverse, encontró sorprendida al pájaro lapislázuli que la miraba curioso, absorto quizá ante esa prístina visión que presenciaba: una princesa escapada de un cuento de hadas vestida con un sencillo vestido de ninfa que soñaba a ser el más inalcanzable lepidóptero sobre la tierra.

Echo a caminar. Ahora atravesaría el bosque buscando frutos y raíces para comerlos a la sombra de un árbol. Haría un collar de flores, hundiría la cabeza en el ojo de agua. Se alejo de la campiña tarareando una canción:

Eh ¿a dónde has ido?
¿por qué te escondes?

Descubre tu rostro,
tus manos no dejan

No he visto tus ojos,
tu risa de cerca

anda
di dónde has ido


4 comentarios »

  1. Marian Sad escribió:

    NueZ, es precioso!! Siempre me encantado la idea del personaje que intuye ser soñado y cuestiona entonces su identidad. Además esa niña, como Caperucita Roja en el bosque… ya sabes como me gusta esa historia, supongo!!

    24 July 2003 a las 9:37

  2. nons3ns3 escribió:

    Hola Nuez… que lindo lo que escribiste. Gracias por pasarte por mi blog.. y si, el piercing me dolio hasta el alma… me dolio mucho mucho mucho :( pero me gusto mucho el piercing. :)

    24 July 2003 a las 14:49

  3. Sikanda escribió:

    Digo lo mismo que Marian Sad: precioso. Ya sabes como me gustan las historias de bosques, de mariposas y de brujas ;) Oye, es tuyo tuyo de ti nomás? O es alguien mas el responsable de la dama que soñaba ser lepidóptera eh?
    Besos :D

    24 July 2003 a las 21:11

  4. DuVeth escribió:

    Muy hermoso.
    Todos quisieramos tener esos sueños de vez en cuando…

    25 July 2003 a las 13:45

RSS feed para los comentarios de este post.



Haz un comentario



XHTML Strict!
CSS Válido
Usa Firefox
Powered By WordPress

Feed RSS Sindicar Nux fulguris
Nux fulguris forma parte
de la comunidad de blogs fulguris
www.fulguris.net

Creative Commons License
Nux fulguris está bajo una licencia de Creative Commons
Nux fulguris (cc) 2002-2017 NuEz