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Hoy me encontré con la ninfa desenfadada (la ficción)

La señora de las hamburguesas se parece a la viejita del rebozo de percal que me contaba historias cuando estaba chico. Tiene una sonrisa agradable y es muy amable: me pone chiles asados y me aparta servilletas. Yo le doy un mordisco a la hamburguesa haciendo una pausa porque a continuación lo que le voy a decir seguro la va a dejar sorprendida (la viejita del rebozo de percal me mira con sus ojitos apachurrados como pequeños y amorosos higos arrugados mientras murmura en la cálida ternura de un recuerdo lejano: cométela despacito, mijito, cométela despacito).

Ya nadamas le digo que mejor ya no voy a beber tanta pinche cerveza, porque al ultimo se queda prendida la pinche computadora y me quedo online en el mesenLLer y a las cinco de la mañana hace mucho frío ahí tirado en el puto piso, el sonido de los jodidos mensajes que llegan uno tras otro se meten en mi inconsciente etílico produciéndome cabronas pesadillas.

Pero seguro no me cree nada. Me alcanza otra hamburguesa.

Ya casi es medianoche pero aun no piensa irse todavía. En la calle sigue pasando gente como si fueran apenas las nueve de la noche. Yo tengo hambre y necesito hablar de lo que me acaba de pasar esta noche. Y las otras noches desde hace cerca de dos años. Siempre he pensado que si dices en voz alta las cosas que traes en la cabeza sucede una de dos cosas: o te complicas más la vida o te la resuelves. Esta claro que uno no puede ir por el mundo dándole voz a las tragedias y a las cuestiones hostiles: uno se calla la boca, aguanta vara, y se pone las putas pilas. Pero el tipo de situaciones que de cierta manera son obsesiones y proyectos inofensivos si que puedes sacarlos a flote: más si te invitan a una hamburguesa.

Me asombro cuando la señora amenaza:

Ahí imbeciles que anotan las contraseñas del correo electrónico en los papelitos perdidos de los escritorios, su fecha de nacimiento, el nombre de su mascota, sus apellidos tan simples. A mi por mi parte me la trae floja el tan conocido discurso ese sobre el derecho a la privacidad que tienen las personas, cuando encuentro el papelito, o al imbecil y su fecha de nacimiento. Me hago de tu cuenta de correo y me entero de tus malicias desvergonzadas.

Por eso no me importa que te emborraches tanto. Mientras no cambies la contraseña.

2 comentarios »

  1. shamballa escribió:

    Yo no se que harìa si un dìa me encuentro a ese imbèciL, juar xD

    7 October 2007 a las 21:37

  2. dolor es escribió:

    !que dolor!

    10 October 2007 a las 7:45

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