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Espera espera

Pero habíamos quedado desde una semana antes. Así que no me esforcé mucho en verla los días anteriores, llenos de gente y ocupaciones y preocupaciones vanas groseras pueriles y un poco necias. Solo eche un poco más de desmadre comiendo por las tardes en aquella cocina con ventanales y una televisión donde la gente se arrebujaba ora en las mesas llenas de comida humeante ora en los ventanales para ver la televisión y la manera en que todos comíamos como cerdos buenos, inofensivos y trabajadores. En aquel lugar la gente era asidua de la televisión asidua de la comida y asidua de las de las conversaciones en cafés al aire libre donde íbamos a meternos despues de comer y decir, intercambiar opiniones acerca de las muchachas ellas deliciosas que veíamos pasar por los ventanales esos transparentes y demasiado solidarios con esta curiosidad que tiene uno dentro de las venas tatuada con hierro candente y que nunca se podrá quitar ni caso tiene luchar contra ella y lo mejor es dejarse ir, el flujo, el ritmo ese con el que ellas caminan y platican entre risas y disparates.

Entonces cuando se hizo de noche y el fin de semana se volvió real y ahí estábamos todos juntos listos a mandar a tomar por culo los agobios y las necedades me escabullí para poder encontrarla. Las luces de la gitana y la música llenaban el callejón ese donde quedamos de vernos. Había borrachos alrededor y miserables en las rejas, luces aun pues los faroles iluminaban las calles y la señora vendiendo tamales y atole ya había llegado.

Ella estaba platicando ahí, esperando a que apareciera. Siguió platicando como si no me hubiera visto y todo fuera como demasiado ajeno y sin interés, con sus pantalones azules y un suéter ligero, su cabello a los hombros, demasiado alta y deliciosa como para describirla con minuciosidad, un entrañable demonio lleno de energía que me sonreía de lejos y hacia gestos diciendo espera espera, con una voz cálida amistosa y que murmuraba espera espera, siempre, espera espera, diciendo solo con la luz en los ojos de lejos en una comunicación por sobre todos que nadie entendía pero que en realidad era perfecta, no había mas, espera espera, tu mono enfadoso apresurado y desesperado, espera espera, siempre si, espera espera.

Hubiera entrado a tomar cerveza a la gitana y esperar a que apareciera. Sonaba rocanrol y el desmadre apenas había comenzado ahí dentro, con las platicas por sobre la música y el grupo de rocanrol montándoselo por su parte. Pero era mejor mil veces el aire de la noche despejada en medio de las luces y del callejón aquel.

2 comentarios »

  1. Magda escribió:

    Y ¿esperaste?

    Un abrazo.

    12 October 2004 a las 11:45

  2. Max escribió:

    Maldición!
    Cuando a uno le dicen: “espera, espera” de ese modo, no queda otra que esperar, no importando cuanto tiempo sea…
    Que bueno ver sus letras de nuevo…
    Cuidese!

    13 October 2004 a las 1:09

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