…
Tengo miedo
Los dedos paralizados
Serpientes
Una vez vi debajo de TUS faldas
Era de mañana
(******)
No hay remedio
No tengo puta idea
…
En la calle estamos ahí esperando solamente. Angela, Brisa y yo. No estamos juntos, pero estamos en la misma calle. Un pedófilo se acerca a Brisa y la toma de la mano, después de decirle algunas cosas. Llegamos a salvarla y a asustar al pedófilo. Le gritamos maldiciones.
En el paso a desnivel los coches matan a los perros.
Volvemos a quedar separados y entonces puedo ver al pedófilo nuevamente acercarse a Brisa, decirle cosas. Nos acercamos de nuevo a salvarla pero esta vez el pedófilo se enfada. Se aleja amenazando.
Nunca podremos atravesar con las bendiciones de nuestros amigos.
Corremos a protegernos de la venganza de los pedófilos entrando al metro, pero una vez abajo advertimos que Brisa ya no esta con nosotros, subo de grandes zancadas a buscarla pero Angela me grita “acá esta”. Vemos a Brisa perdida cerca de los andenes y corremos a reunirnos con ella. La tomo de la mano y nos apresuramos al andén. Entonces comprendo que nos vienen siguiendo y juntos corremos a ocultarnos en un pasillo lateral del andén. En ese rincón lo único que vemos son sombras y luces de los trenes que pasan ensordecedores. Sin mirarlo de frente, oculto, con el rabillo del ojo, advierto que uno de los pedófilos o uno de sus amigos tiene cogida del cuello a Angela. Las sombras siguen pasando insensibles y voces que se acercan. Nos están buscando. Pero uno de ellos ya esta aquí con nosotros. Sombras luces, voces.
Entonces aparecen. Es el pedófilo que ordena a su guarura que nos de nuestro merecido. El. Que tiene a Angela. Comienza a darle hasta que la deja fuera de combate, ensangrentada.
Cuando termina con ella, se pone enfrente de mi y puedo verle el rostro, afilado, de piel limpia, con ojos crueles, de animal obediente e hijodeputa, llenos de energía, tiene el cabello ondulado y la nariz un poco chueca, como caracol. Es alto y musculoso de espaldas anchas y brazos increíbles.
El cabron me comienza a hacer fintas. Yo trato de protegerme. Es difícil. Porque es mucho más grande que yo. Salimos al pasillo y ahí comienza a darme, tiene en la mano algo blanco, un arma, o algo, con la que me da de lleno en la cara, la sangre salpica. Pero no me duele. Hago fintas y me revuelvo tratando de esquivar sus golpes, inútilmente. El, con su mano derecha, y su arma como tubo blanco, me sigue dando en la cara, mas sangre. Entonces me sujeta con su brazo derecho para impedir que escape y con la izquierda me tunde en un ataque insensible. Su cara completamente enfrente de mi, sus ojos increíbles mirándome, mis golpes le alcanzan sin hacer mella alguna. Yo estoy casi muerto. Golpes poderosos estrellándose en mi cara.
Entonces despierto.
Hora del almuerzo, mediodia, preescolar.
No puedo voltear a verlas a la cara. Me muero de verguenza y estoy rojo y apenado: me encuentro volteando en direccion contraria. Aunque estamos sentados en la misma mesa. Me encuentro terriblemente incomodo. Quisiera estar en la casa frente al televisor mirando las aventuras de los japonesitos de ojos rasgados. O en mi cama husmeando entre las cobijas. Y no aqui en este medio dia horrible de escuela frente a las dos niñas mas bonitas del mundo entero que me miran cohibidas y sorprendidas y en realidad halagadas mirandome insistentemente y preguntandose por qué este pobre menso se muestra rojo como tomate escondiendo la mirada y pellizcandose las manos y pataleando frotando el culo en la ruidosa silla metalica. Me muero. Creo que no tengo cabellos. Estoy pelon. Olvide vestir y estoy encuerado. Se me nota inmediatamente que ese par de niñitas me gustan horriblemente: nunca en mi vida, mi corta vida, habia visto cosas semejantes. Estoy sucio, olvide ir al baño. Me orine encima. Cuando preguntaron la mas facil no supe la respuesta. Desarmado. Me siento insignificante. Impuro. Un miserable gusano ¡Quiero mi television y mi cama!

Y si todo esto no es sino la dulce broma de una mediatarde de ensueño, nuestros cabellos al aire, los patos detrás de nosotros, los chubasco artificiales, del bosque de ardillas, papa corriendo detrás de ti mientras caías lago abajo con las hojas en tu rostro, las sombras bailarinas del paseo infinito, arboles gigantes, flores narcóticas, el beso calido de las abejas juguetonas, agradecimientos, besos curativos, el señor de sombrero rimbombante regalando tesoros, la televisión mostrando malabares, platos rebosantes, te quieres ir de la casa para no estropear aquel orden, un día comprenderás que las luces en el cielo son pensamientos festivos de las estrellas parpadeantes, relámpagos, sapos entre tus ropas, las casitas construidas en la arena tienen las ventanas abiertas, te mandaron por refrescos de sabores y caíste descuidado en el charco de ajolotes, baños de agua fría, risas estivales.
Un día terminará todo.
Regresé de Los cabos olvidando mi carpeta personal en el servidor del laboratorio donde estuve trabajando todas estas semanas. Esto me desalienta. Trabaje todos los días, al regresar del laboratorio, en detalladas historias ficticias que se me ocurrían espontáneamente, anotaba especulaciones acerca del espacio-tiempo mientras inyectaba mixturas coloidales a los pequeños roedores comunes que dormitaban en las pulcras jaulas blancas ensueños del valle bajo un cielo azul deslumbrante.
Comprendí que el truco de todo esta en arrimar la mano al fuego y en dejarse de manías estupidizantes: la televisión a todo volumen, el corazón destrozado y la infeliz que corre dando mordiscos desesperada con la sangre chorreando, las visiones maniatadas donde pasas la vida entera en La Muñeca (una mugrosa cantina) y la policía persiguiéndote, tus zapatos gastados, tus lecturas inanes. Odioso hijo de puta.
Y regresaba a mi habitación a poner orden en los pequeños papeles que me sacaba de la bolsa. Dejé de beber cerveza a favor de una vida más reconfortante. Esto es un viaje, me enteré de mala manera, con huesos rotos y recuerdos escalofriantes, es un puto viaje, y yo, por mi parte, quiero estar donde comienza la fiesta y tener la cabeza fria y clara y comprender al instante y enterarme de lo que por sobre nuestras cabezas se teje. Basta de falsas visiones.
Una cosa es cierta: ahí fuera se construyen complejas conspiraciones mientras el mundo entero continua frente a la pared descifrando las sombras de sus pensamientos obscenos, con manos toscas, dientes carcomidos, erigiendo palacios, hambrientos, enfermos, violentos, dandose en la cabeza, aullando, enfadandose con el de a lado, escurriendo sudor, hilarantes, la musica a todo volumen, volantazos, ambiciosos, desesperados, ciegos, sordos, repugnantes, con sus manos grandes, ensuciandolo todo, aplastandose las cabezas, rompiendolo todo, textos infames, escupitajos, miradas de resentimiento y parodias del cielo, quieren alcanzarse las bocas y demostrar que son los mejores.
Durante todo este tiempo construí una visión exagerada acerca de las gotas de lluvia sobre nuestras cabezas. Confeccione esquemas. Dibujos explicativos. Pase noches enteras en la playa con mis pies enterrados en la arena mientras las olas lamian con sus bocas de agua mi rostro perplejo.
En otro tiempo habia leido la historia de la resurreccion. En aquel entonces yo mismo fabrique mitos y elegi heroes. Comportamientos. Caminos mejores. Imaginaba que era posible un mundo mejor. Pero estaba lleno de la miseria humana que permite ufanarse de las pateticas victorias mientras el resto del mundo se ahoga en el rio de mierda que me llega hasta el cuello.
Lo que hace falta es una minima oportunidad. El demonio no es esa bestia alada de colmillos furiosos que te arranca los miembros en tus sueños mas dementes. Te salta a la cara mientras corres al trabajo, mientras pides consome de pollo, cuando compras ropa interior, cuando bebes el café las mañanas, cuando echas risas, cuando enciendes un cigarro, cuando lees las noticias, cuando escuchas a the hives, cuando prendes la pc, cuando ves la tarde soleada, cuando mandas mensajes, cuando sintonizas las noticias, cuando lees crimen y castigo, cuando compras un pantalon, cuando te masturbas, cuando escribes mails, cuando haces tensegridad. Mientras escribo este post.
Por mi parte voy a comenzar a trabajarlo. Reescribiré mis historias extraviadas. Confenccionaré posts con ellas. Ahora estoy preparado. Siempre me he creido el chinGon de los caBos y todo el tiempo no he hecho sino comportarme como el ultimo hijo de puta que apenas se atreve a levantar la mano.
Y no voy a tomar drogas.
Todavia me falta un poco, la botella aun esta llena, dos tragos ¿tres? no la pueden vaciar. No quiero que termine esta gloriosa canción, que las putas dejen de pasear, que el mesero deje de gritar, que los merolicos dejen de divertir, que las luces dejen de brillan, que los rostros dejen de sonreir, que la música deje de sonar.
En lejanía se ven venir. Como una estupida adivinanza que todo mundo parece advertir, que se complace en desaparecer, que revienta frente a ti, odiosa, obligandote a escupir, que no puedes descubrir.
Te mueres de envidia. Es la vida. La puta vida ingrata y veleidosa. En la pantalla, los cabrones se dan en la boca y se rompen los huesos, las multitudes gritan. Son dramas. Dramas ficticios. Estas a salvo. Dijiste tu parte. Otro dia, ahito, sangre en las manos, desenfadado, tendras visiones de muerte.
Yo planeo historias de ensueño. He visto palacios, recintos sagrados, dramaticas reuniones.
Sucede cuando saltas, justo cuando saltas. Entonces comienzas, mucho despues, a medianoche, y a plena luz del dia, a tener visiones. Y dices en voz alta complejos malabares, mentiras, blasfemias, oraciones fulgurantes. Luego todo te la trae floja y nada te importa y dejas de comerte la cabeza. Adios ficciones odiosas. Bienvenidas nubes de fuego, abismos infinitos.
Ahora se la clave de todo. Acción. Sin mas.
Algunas veces sueño que voy volando por los aires; este tema ya es necedad, digamos, en este blog donde l@s asidu@s se estremecen con hastío en cuanto me animo a mencionarlo. Pero me lo permitiré por unos segundos para avisar que este fin de semana y a propósito de mi cumpleaños numero 27 ^__^ me voy a tirar en paracaídas. El viernes me voy a Cuernavaca, Morelos. El sábado 19 de enero, al mediodía, estaré volando por los aires, literalmente. Juro que no cerraré los ojos.
Y si me desintegro, mejor.
El pasado fin de semana, desde el miércoles, me dio un resfrío, comencé a sentirme hecho polvo, con flujos nasales y sin energías para protestar. Trabajé y luego regrese a casa y llegó el viernes y luego el sábado. El viernes por la mañana me sentí mejor porque la noche anterior me había metido unas pastas fresas. Creí que comenzaría a componerme. Pero por la tarde comencé a estornudar. En la noche comenzaron las visiones.
El tipo de visiones resultado del resfrío (que me da casi cada año) es digamos, de manera rápida y sin explicaciones, inalcanzable. Digamos. Es una sensación de habitar el mundo, el mismo mundo donde pongo los pies, pero habitarlo hace seis años, o diez años, o quince, una sensación inalcanzable de recordar o estar a punto de recordar algo.
Trataré de explicarlo: ando por la calle agripado y enfermo y de pronto volteo y respiro, tomo aire y siento un sabor en la boca del estomago agridulce y es como si al instante siguiente fuera recordar algo o fuera a instalarme en un olvidado escenario anterior (un momento de mi vida que ya paso) que (siento) es cálido y confortable (porque me gustaba mucho estar ahí).
Es una sensación imposible de describir.
Es como estar sentado bajo un árbol mientras alrededor la luz del sol y la sombra arrulla con el viento el verde y el azul mientras el amarillo revolotea y se escuchan pájaros y también el sonido del mar adorna aquel recuerdo inalcanzable.
Pero también es como si recordara que el mundo es mío y puedo hacer con el lo que yo quiera y puedo subir desenfadado con mis palabras acertijos al escenario principal para devorar las risas y los aplausos y la admiración y los rostros deslumbrados y las risas y los cuentos de aventuras en medio de la fiesta aquella donde los alimentos no se escatiman y los abrazos y las devociones son cosa común en las reuniones y las celebraciones.
Pero solo es la sensación. La tengo casi cada media hora. Es de puta madre. El sábado por la noche termine mareado. Muy mareado.