Nux fulguris

Categoría Sueños

Paraiso

Se me olvida algo y no tengo puta idea de qué es. Estoy sentado esperando a que se haga mas tarde y poder dormir. No me pasó por la cabeza conseguir alimento antes de llegar aquí. Tengo hambre. Pero es otra cosa la que no logro recordar. Es otra cosa lo que me tiene inquieto. No puedo relajar mi cuerpo. No puedo dejarme ir. Olvidar esta mierda. Afuera hace frío y no se puede salir a buscar nada. El viento sopla gélido. Son las 11 de la noche y no me puedo mover: mis huesos son cristales dolorosos. Comenzó a nevar desde hace días y esto no parece tener fin.

Me duele la órbita, el lugar donde estaba el ojo. Cuando amaneció me lavé la cara y salí a la calle. El frío entró en mi cabeza a través de la herida. Entonces se me congeló el cerebro y me desplomé inconsciente. Quede tirado dos días. Hasta que paso gente por ahí.

Perros o gatos o ratas aprovecharon que había quedado tirado. Me comieron tres dedos de la mano derecha y parte de una pierna. También una oreja me desapareció. La gente que me encontró me ayudó a ponerme a salvo. Se dieron cuenta que respiraba. Estaban por cortarme en trozos cuando salté como hijo de puta. Soñaba un sueño que he olvidado. Que se hizo mierda nada más saltar. No pude rescatarlo. No tengo recuerdos. Salté. Entonces me ayudaron a ponerme de pie.

Comencé a caminar hasta que llegué a casa. En medio de la oscuridad encontré mi rincón. Esta caliente. Me queda una botella.

Y después nada.

Tengo que recordar de dónde vine para poder escapar.

Lotófago

Amanecí con un ojo hinchado. No recuerdo nada. Una cara desconocida frente a mi mirándome furiosa. No conozco esta cama. Casi recuerdo de quién es la casa. Habitaciones como ramas de árbol. Pasillos donde me equilibro. Escaleras como túneles. La casa es una cabaña de madera de dos pisos y un patio delantero con un jardín donde hay arboles. La adorné con luces navideñas aunque es junio o marzo o agosto o un mes diferente cada que despierto. La puerta se abre con mi pensamiento. Me hago fotos en el espejo del baño con los ojos cerrados. La regadera no sirve. En la recamara hay una ventana con una bandera. Para llegar a la entrada tengo que equilibrarme en las escaleras metálicas de escalones rotos. Una ardilla metamorfoseada me saluda al entrar. Recuerdo que quería despertar porque algo me comía la cara. Imagino que a medianoche cayo un alacrán del techo de madera.

Desperté sin un ojo.

Diez años

Entiendo que voy a estar aquí durante un poco mas de tiempo. Si esto lo hubiera sabido hace diez años creo que no hubiera padecido tanto. Supongo que la comprensión no es lo mio. Voy atrasado con mucho. Sin esperanza alguna, digamos.

Prometo que seré bueno, recuerdo decir. Aprender a quedarse callado. Convocar las visiones. Las lineas de la mano. El rastro de las nubes. El color de los ojos.

Pero basta de necedades. Imperioso, el grito de mi madre me manda callar. Toma regalos, lápices de colores, cuadernos deslumbrantes, escribe. Deja de preguntar estupideces.

Soy un perro viejo y gordo que espera en la puerta.

Solo me queda escribir.

Veamos.



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