Nux fulguris

Categoría Sueños

El rostro insensible

En la calle estamos ahí esperando solamente. Angela, Brisa y yo. No estamos juntos, pero estamos en la misma calle. Un pedófilo se acerca a Brisa y la toma de la mano, después de decirle algunas cosas. Llegamos a salvarla y a asustar al pedófilo. Le gritamos maldiciones.

En el paso a desnivel los coches matan a los perros.

Volvemos a quedar separados y entonces puedo ver al pedófilo nuevamente acercarse a Brisa, decirle cosas. Nos acercamos de nuevo a salvarla pero esta vez el pedófilo se enfada. Se aleja amenazando.

Nunca podremos atravesar con las bendiciones de nuestros amigos.

Corremos a protegernos de la venganza de los pedófilos entrando al metro, pero una vez abajo advertimos que Brisa ya no esta con nosotros, subo de grandes zancadas a buscarla pero Angela me grita “acá esta”. Vemos a Brisa perdida cerca de los andenes y corremos a reunirnos con ella. La tomo de la mano y nos apresuramos al andén. Entonces comprendo que nos vienen siguiendo y juntos corremos a ocultarnos en un pasillo lateral del andén. En ese rincón lo único que vemos son sombras y luces de los trenes que pasan ensordecedores. Sin mirarlo de frente, oculto, con el rabillo del ojo, advierto que uno de los pedófilos o uno de sus amigos tiene cogida del cuello a Angela. Las sombras siguen pasando insensibles y voces que se acercan. Nos están buscando. Pero uno de ellos ya esta aquí con nosotros. Sombras luces, voces.

Entonces aparecen. Es el pedófilo que ordena a su guarura que nos de nuestro merecido. El. Que tiene a Angela. Comienza a darle hasta que la deja fuera de combate, ensangrentada.

Cuando termina con ella, se pone enfrente de mi y puedo verle el rostro, afilado, de piel limpia, con ojos crueles, de animal obediente e hijodeputa, llenos de energía, tiene el cabello ondulado y la nariz un poco chueca, como caracol. Es alto y musculoso de espaldas anchas y brazos increíbles.

El cabron me comienza a hacer fintas. Yo trato de protegerme. Es difícil. Porque es mucho más grande que yo. Salimos al pasillo y ahí comienza a darme, tiene en la mano algo blanco, un arma, o algo, con la que me da de lleno en la cara, la sangre salpica. Pero no me duele. Hago fintas y me revuelvo tratando de esquivar sus golpes, inútilmente. El, con su mano derecha, y su arma como tubo blanco, me sigue dando en la cara, mas sangre. Entonces me sujeta con su brazo derecho para impedir que escape y con la izquierda me tunde en un ataque insensible. Su cara completamente enfrente de mi, sus ojos increíbles mirándome, mis golpes le alcanzan sin hacer mella alguna. Yo estoy casi muerto. Golpes poderosos estrellándose en mi cara.

Entonces despierto.

Visión

Antes de que me quitaran las cobijas de encima estaba soñando que bailaba en una fiesta con la niña mas bonita del mundo entero. Me sacaban las cobijas de encima y pensé que despertaba. Pero aun estaba dormido. Era una pesadilla. El escenario cambiaba y de una cálida y antiquísima y amable escenografía de tonos pasteles y soñadoramente desdibujados era transportado a las oscuras, gélidas y horribles antípodas de mi propia mente pueril y soñadora. La sombra negra se me echaba encima y yo solo sentía una horrenda violencia que me desmadraba las huesos.

Con perspectiva, puedo decir que esos eran sueños recurrentes. Esos. Los de la sombra negra encima de mi. Y los de mi bailes. Despertaba llorando. Estoy hablando de hace miles de años. Cuando era niño. Cuando acostumbraba fingir que dormía mientras con los ojos entrecerrados descubría que morderse la cola era algo estupido y fascinante.

Si pudiera repetir la historia (si fuera el jefe) me ordenaria despertar al instante. Enviaria ejercitos de vasallos. Me bañaria en agua congelada para detenerme con astucia. Adelante hay una vida ¡Una jodida, estupidizante, gloriosa y fulgurante vida!

¡Venga puto capullo deleznable, masturbatorio, adolescente, despreciable e hijo de puta!

¡Una puta vida!

Volando en el puto cielo azul y fulgurante

Sucede cuando saltas, justo cuando saltas. Entonces comienzas, mucho despues, a medianoche, y a plena luz del dia, a tener visiones. Y dices en voz alta complejos malabares, mentiras, blasfemias, oraciones fulgurantes. Luego todo te la trae floja y nada te importa y dejas de comerte la cabeza. Adios ficciones odiosas. Bienvenidas nubes de fuego, abismos infinitos.

Ahora se la clave de todo. Acción. Sin mas.

I’m free

Algunas veces sueño que voy volando por los aires; este tema ya es necedad, digamos, en este blog donde l@s asidu@s se estremecen con hastío en cuanto me animo a mencionarlo. Pero me lo permitiré por unos segundos para avisar que este fin de semana y a propósito de mi cumpleaños numero 27 ^__^ me voy a tirar en paracaídas. El viernes me voy a Cuernavaca, Morelos. El sábado 19 de enero, al mediodía, estaré volando por los aires, literalmente. Juro que no cerraré los ojos.

Y si me desintegro, mejor.

Un rasguño

De tanto hablar de los sueños un día sucedió que comencé a olvidarlos. Justo cuando abría los ojos y despertaba, zaz, los olvidaba. Desde entonces no describo sueños estrambóticos ni delirantes porque cuando me despierto se me olvidan y por más esfuerzos que hago no puedo recordar absolutamente nada. Me queda únicamente la sospecha.

En ocasiones realmente afortunadas logro rescatar algo, un recuerdo mínimo, un rasguño inasible, un resplandor fugaz. Como el día de hoy.

Recuerdo que estábamos en una casa en el centro histórico donde íbamos a vivir. Era un día soleado. Se trataba de un barrio muy miserable y peligroso, descuidado al máximo. El interior de la casa eran simplemente ruinas arqueológicas con paredes antiquísimas pintadas de un rojo brillante, los recintos estaban destruidos y en el piso sobresalían rastros de antiguas divisiones de cuartos que ya no existían. El piso era tierra. Allí íbamos a vivir y llegamos para escombrar y arreglar todo.

No recuerdo más. Hay rastros. Construcciones antiguas. El centro histórico. Días luminosos.

No recuerdo más.

Recuerdos

Lo que a mi mas me gusta es dormir. Hay quien podría decir que lo que mas le gusta es el dinero, o las mujeres, o los hombres (que para eso el mundo es mundo y uno ha sido arrojado aquí con su puñado de preferencias y taras mentales) o los paseos interminables a la luz de la luna. Pero a mi lo que mas me gusta es dormir.

Cuando era niño era lo que mas disfrutaba. Tenia sueños donde encontraba monedas enterradas, luego me despertaba aferrándolas ansioso. También soñaba que platicaba con las niñas. Las niñas me gustaron desde el principio. Era como un instinto.

De niño me quedaba dormido en los pasillos de la casa. Debajo de las camas. Olvidaba ponerme el pijama. Un día me quede dormido recargado en un sillón, arrodillado. Cuando llego la medianoche soñé que la vieja consola de la sala se prendía y sus lucecitas mágicas sintonizaban la estación de radio mas hermosa que jamás había escuchado donde sonaban canciones increíbles con melodías de ensueño que me llenaban de una feliz paz infinita. De pronto abrí los ojos y me descubrí arrodillado en medio del pasillo, entonces subí a gatas a mi cama para volver a dormir.

También me gustaba escaparme al patio a corretear a las niñas y a levantarles los vestidos, a robarles besos y a pelearme con los vecinos.

Pero lo que mas me gustaba era dormir.

Sismoooo

Era casi la una de la mañana y entonces todo estaba en silencio y en un momento, literalmente, salté hacia arriba (no porque yo saltara involuntariamente, sino porque el piso debajo de mi habia saltado) y luego escuche un gruñido, un crujido, un rechinido que venia del techo sobre mi cabeza (supongo que el edificio se quejaba). Me había asustado y a continuación me quedé paralizado, tratando de comprender de qué se trataba. Salí al pasillo oscuro y miré el adorno de cristales suspendido en la sala que tintineaba como sonriendo de manera macabra, entonces escuché un segundo rechinido a mi izquierda y el piso se movió mas, el edificio volvió a rechinar a mi derecha y pensé: “puta mierda ¡esta temblando!”. Era el temblor mas jodidamente fuerte que había sentido en mi insensata vida, era como el 85. Nooo, era peor porque ahora era medianoche y yo estaba en el quinto piso y el edificio rechinaba y se movía bajo mis pies y no había escapatoria.

Luego ya, me dormí y soñé muy mal, me dejé prendida la pc bajando música y dormitaba pensando: si el edificio vuelve a gruñir me levanto corriendo para salvarme. Soñé que iba a echar desmadre y me ponía muy borracho y regresaba en el metro y estaba mareado y luego en casa iba con mi familia y llegaban visitas y era Prescistias Pebiceé pero Prescistias Pebiceé hacia la calle (eso soñé) o sea era una puta y llegaba a la casa y llevaba a sus colegas entonces yo me quería salir corriendo y tenia que ir a hacer ejercicio y dar vueltas en el bosque de Chapultepec pero estaba muy borracho y no podía y a cada rato despertaba porque el temblor me había asustado tanto y lo único que quería hacer era salir corriendo salvándome de los rechinidos de mi pobre edificio que le dolía en el alma se moviera tanto el puto mundo sísmico y enfadoso.

Desolation row
(¡basta de construcciones!)

Por otra parte, y siendo honestos y tal, creo que la insensata pero saludable y hasta cierto punto bendita inconsciencia que hasta el momento me ha caracterizado, ha servido para, si saltamos de un movimiento al abismo, sobrevivir en medio de borracheras y aquellarres, y, si nos quedamos paralizados mirando los ojos de la bruja, conseguir todo lo que necesito sin demasiadas y confusas complicaciones todas, sin duda alguna, estériles y desgastantes. Ahorrémonos explicaciones. Pedí comal caliente con costilla asada y me trajeron un plato humeante para envidia de pordioseros y hombres de negocioso. Dicté lecciones señalando alegremente el listado de regalos y golosinas para no pasar por simple ni desinteresado. Ordené la cuenta con mi voz paciente y recibí atenciones y cuidados. Habité lugares comunes con desenfado y sin cavilaciones, tampoco sin demasiadas pretensiones ¿Os gusta que haga el medio loco? Saldremos a la calle desolada donde la gente corre apresurada esquivando los edificios que caen en el infinito cataclismo que se sucede día tras día y pediremos el taxi que les lleve a casa. Será un día nublado y nos cubriremos el rostro para protegernos de los gases tóxicos, del polvo y de la triste desolación que invade todo. Les alcanzaré unas monedas y les veré subir para, después, ver cómo se alejan apresurados perdiéndose en lejanía entre montones de polvo en un día gris gélido y destruido.

Recuerdo

En otro tiempo recuerdo que limpiaba mis zapatos por las mañanas con un trapo húmedo. Cepillaba mis dientes. Había soñado que era fin de semana y yo no me levantaba de mi cama: en el radio programas para niños y canciones de flores con sonrisas exuberantes, muy rimbombante todo, las presentaciones del locutor, las adivinanzas que me descolocaban, las llamadas al estudio y las historias de paseos bajo el calido mediodía entre abejas y mariposas multicolores. Estaba feliz. Confiaba en que todo el tiempo seria mediodía. La noche anterior había dormido descuidado a mitad del pasillo: sobre los dibujos tachoneados y las historias fantásticas. Recordaba los cuadernos y las tareas, los deberes y las aventuras. Me preparaba para salir corriendo. Un día confeccioné un mapa del planeta donde vivía, dibujando horizontes azules, mesetas y arbustos donde vivían animales extraños, de cabezas grandes, cuernos extraños, manchas, colas peludas, ojos gigantes como esferas de esfinge encantada, soles que llenaban la hoja entera untados permanentemente con colores estridentes sobre las personas-dibujos de zapatos lustrosos y caritas sonrientes, flequillos, naricitas, vestidos de fiesta, o desnudos, en el mediodía de las playas y las albercas, los zoológicos y las fiestas, las salas de cine y los circos de acróbatas elegantes, con regalos en las manos y con genuinas sonrisas felices, había dibujado estrellas y planetas, naves de motores poderosos con banderas de colores, mas ríos y montecitos y animales en una selva de espectáculo con criaturas vivas, reptantes, agresivas, hambrientas, que dormían entre las ramas y hacían huecos en la tierra y dibujé dinosaurios y aves magnificas con picos enormes, los ojos ambiciosos, y carreteras, vías de trenes, trenes veloces, caminos que desaparecían en lejanía, en lontananza, como decían los libros.



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