¿Qué haces cuando descubres que tu vida miserable ha sido observada todo el puto tiempo? ¿Que la mirada feroz del jefe sabe de cierto acerca de la inmensa putrefacta inverosímil patética sucia y repugnante vida que llevas? ¿Qué haces cuando sus ojos claros, llenos de vida, luminosos, que atraviesan todo, que todo lo saben, la piel refulgente, suave, primigenia, la sensacion de bienestar, el dia de campo, tu correteas sombras mientras el desayuno humeante es servido, te miran balcucear disculpas asustado frente a la bendita inmensidad?
En otra vida no habia ciudades. Todo era mediodia. Medianoche. Oscuridad y lluvia. Dias fulgurantes. Tirado en la campiña. Correteando mariposas multicolores. Atras pasos miel imaginas voces amanecia y tenian hambre en lontananza los peregrinos desaparecian dijiste acertijos para conseguir los regalos caminar caminar recorrer medio mundo buscando respuestas comezon los pies desnudos era el solsticio de estio las blancas figuras evanescentes del cielo carreras imposibles los libros las historias los mundos burbujeantes antiquisimas historias del mundo sin mácula.

No me interesa una mierda irme con las manos vacias. Les engañé meloso. Hurté ficciones. Acerqué la mano al fuego. Sus piernas fulgurantes. Su mirada de odio. Me refolcilé ahito entre sus piernas. Cuando sea el fin del mundo y todos salgan despavoridos gritaré que dejen la puerta abierta. Será un escandalo. He visto a los primeros. Cristales rotos. Yo apuro el trago. Injurias.
Tu das vueltas agradecido como un cerdo pequeño recien salvado de la extinción inminente. Agradeces.
Regresar.
Uno va y dice: ¡venga dale!, ¡el puto colocon!, ¡venga dale!
Uno va y se complica porque no sabe lo que puede obtener cuando recien comienza a entender las jodida situacion que se despliega.
Uno es un puto gato explorador, digamos.
Y tantea y bromea y distingue entre el blanco y el negro.
Entre la fiesta y la fantasia.
La gente pasea y platica y comparte y se desnuda.
Dime el jodido acertijo que atraviesa los cuerpos semdiormidos.
Por mi parte hace frio y se complica y comprendo que tienes hambre y frio y no dejas rastros.
Venga dale!
Me la traen floja las fiestas de fin de semana. Ya no voy a la muñeca porque es preferible despertar enredado en tus brazos que mareado y tope intoxicado con la garganta ardiendo y realmente descolocado. Los viejos colegas me mandan mensajes de texto. Las luces en las calles parecen quemar los recuerdos. No voy por reforma ni tampoco por las viejas calles del centro. Cuando tengo hambre volteo al cielo. Desire. En otro tiempo era un demonio sin dirección de casa. Un hijo de puta desesperado y confundido. Mirándote las piernas y deseando ser devorado. Pero hay niveles. Uno va desaprensivo sin darse cuenta que tiene el tesoro entre las manos. Poco me importa que presuman sus voces de fuego. Alardes vacíos. Insisto incomprensible. Sin esperanza y sin dinero en la bolsa. He visto las luces. Voy a desaparecerles para disfrutar en calma los resúmenes de fin de semana. Tengo el secreto. Caminé completas ciudades desconocidas. Estaba oscuro y era de noche. Mas tarde regresé del brazo de profecías. Desbaraté los jardines deshabitados. Todo fue una tarde de besos y de abrazos. Imagen fugaz de una vida inalcanzable. Quiero permanecer ahíto. Tus labios en mi boca. Las calles de ensueño. Comida de media tarde. El policía que nos reprende. Los niños traviesos. Quiero algodones de azúcar. El hotel. Las calles desconocidas. Tu mirada amorosa mientras te platicaba mis aventuras. Queremos devorar el mundo. Prometo recordarte. Caeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerrrrrr. Desire. Voces. Presencias. Visiones. Otro día amanecerá temprano y saldremos acurrucados en dirección a los desayunos. Mi bracito gotea sangre reciennacida. Los fines de semana. Las fiestas y los festejos. La tía guapa. Los puñetazos.
¡Que divertido ha sido todo!
Sucede cuando saltas, justo cuando saltas. Entonces comienzas, mucho despues, a medianoche, y a plena luz del dia, a tener visiones. Y dices en voz alta complejos malabares, mentiras, blasfemias, oraciones fulgurantes. Luego todo te la trae floja y nada te importa y dejas de comerte la cabeza. Adios ficciones odiosas. Bienvenidas nubes de fuego, abismos infinitos.
Ahora se la clave de todo. Acción. Sin mas.
Algunas veces sueño que voy volando por los aires; este tema ya es necedad, digamos, en este blog donde l@s asidu@s se estremecen con hastío en cuanto me animo a mencionarlo. Pero me lo permitiré por unos segundos para avisar que este fin de semana y a propósito de mi cumpleaños numero 27 ^__^ me voy a tirar en paracaídas. El viernes me voy a Cuernavaca, Morelos. El sábado 19 de enero, al mediodía, estaré volando por los aires, literalmente. Juro que no cerraré los ojos.
Y si me desintegro, mejor.
La Idea era encontrar el momento justo para escaparme de ellos y largarme a la calle principal, allá, donde estaban las cantinas y el aquelarre. Ahí parado, bajo el frío sol de diciembre, mirando la plaza de toros en construcción, desesperado con mi paciencia exhibicionista, ajeno a los demás, que trataban de saber en dónde se encontraban, buscando El Mapa dentro de la pequeña tienda, donde había refrescos y comida, y donde había dos viejos amables que vendían el mundo a precios prohibitivos, jure que antes de regresar al mundo de todos los días me escaparía por fin para buscar a esa hija de puta y para ver con mis propios ojos como era todo aquello que tanto me habían platicado. Estaba feliz e impaciente porque todo era demasiado extraño y diferente y, sobre todo, porque por fin estaba al alcance de mi mano: el sol de fin de año iluminando los alrededores de aquella manera extraña que tanto me intrigaba, que instalaba en mí una confianza aterradora y me volvía audaz y desenfadado (había pasado semanas enteras sin tocar la droga), me encontraba energético y triunfador en aquella ciudad fronteriza planeando venganzas y frotándome las manos, expectante y malicioso, como hambriento gato salvaje que se oculta entre las arbustos mientras en la pradera miles de pequeños cervatillos inocentes se reúnen descuidados a celebrar el bendito mediodía de aquel paraíso de mentira.
Las aventuras del fin de año son múltiples, excéntricas, estremecedoras y tope entretenidas. Necesitare abrir varios blogs para contarlas todas. Extender mis tentáculos. Tomar por asalto tu computadora. Tenemos varias opciones. Yo me inclino por la ficción. Esa encantadora hija de puta de cabello suelto que se pinta la boca de colores estridentes y me saca carcajadas infinitas con sus benditas ocurrencias.
Ficción pues.
conectar desconectar, conectar desconectar, conectar, desconectar, conectar, desconectar, conectar des co nec tar co nec tar con con
independientemente de mi infinito desagrado a la sola idea, tengo que reconocer que la mayor parte del tiempo tengo miedo de acercarme al filo del abismo. aunque haga alardes de lo contrario. me aterra darme cuenta de que no tengo paracaídas, de que no podré salvarme, de que todas mis lecturas acerca del que en el momento exacto desapareceré para aparecer protegido en lugar seguro son solo eso, horribles alegorías, vacilantes miradas fugaces.
en el momento
independientemente de mi infinito desagrado a la sola idea, tengo que reconocer que la mayor parte del tiempo tengo miedo de acercarme al filo del abismo. aunque haga alardes de lo contrario. me aterra darme cuenta de que no tengo paracaídas, de que no podré salvarme, de que todas mis lecturas acerca del que en el momento exacto desapareceré para aparecer protegido en lugar seguro son alegres fantasías que me comen la cabeza de manera absurda y ridículamente dolorosa.
, vanas lecturas realizadas frente a las botellas de cerveza.
creo que invariablemente, la rueda de la
fortuna se ríe cruel de mis burdos intentos por aprender a agitar las alas, no tengo alas, debo alejar la grave y fantasiosa idea que ronda mi cabeza de manera insistente y molesta.
, vanas lecturas realizadas frente a las botellas de cerveza.
creo que invariablemente, la rueda de la
fortuna se ríe cruel de mis burdos intentos por aprender a agitar las alas, no tengo alas, debo alejar la grave y fantasiosa idea que ronda mi cabeza de manera insistente y molesta.
conectar, desconectar
Tenía un sueño donde estaba sintiendo una gran soledad. Desperté y dije “pero aquí esta Ella, no puedo estar solo”. Fue como el sueño anterior donde ella estaba a punto de caer en un abismo y yo no la podía sujetar porque estaba muy lejos (yo) y ella se balanceaba peligrosamente y creía (yo) que al final caería y la perdería y fue entonces cuando desperté y ella estaba ahí conmigo y me dije “no te preocupes, ella no se va a caer porque esta aquí dormida a tu lado y no pasa nada solo estabas soñando”.
Después desperté y salí a la calle estaba aun oscura, no eran ni siquiera las seis de la mañana y solo tenia mi pantalón negro y mi camiseta y un desayuno en la bolsa y el cielo estaba nublado, estaba oscuro pero se veían nubes presagiosas sobre mi y me llegue al sitio de taxis y subí y arrancamos todo Miguel Ángel de Quevedo y luego dimos vuelta y atravesamos las calles viejas de Coyoacan y llegamos a los Viveros y no había gente en las calles frías y desoladas y gélidas y por fin llegamos a la estación del metro y aunque hacia frío y yo iba casi desnudo me eche a caminar con mi respiración de gato sintiéndome vivo y relajado y despejado y de ninguna manera preocupado por el escalofriante día que apenas empezaba, inicio de semana, y ahí se iban los recuerdos calidos donde estábamos juntos y de la mano por los centros comerciales y haciendo el súper y bebiendo cafés en los lugares iluminados y baje, digo, del taxi y estaba vivo pero cuando llegue al anden subterráneo esperando al tren en medio de toda la gente, sin quererlo, como si ellos me lo transmitieran, me infectaran, me ensuciaran, me hicieran olvidar lo que sentía allá arriba (vivo es la palabra), de pronto, sentí hambre y frío y me dije: son esta panda de tarados civilizados y esta pendeja idea del mundo que me dice “si ellos están arropados y somnolientos con sus caras pendejas de desaliento y aburrimiento rumbo al trabajo entonces tu debes sentirte igual” y entonces sentí frío y hambre y el dolor en el estomago me hizo vomitar y me dio un ataque y me convulsione y me fui contra la pared y al final me desmaye en medio del anden, sin esperanza, preparado para una semana de trabajo que empezaba nublada y agobiosa.
Y tal.