A veces cuando menos te lo propones comienzas a arrastrarte. Ora porque tienes miedo, ora porque no entiendes nada. Sientes que no puedes respirar y te duele todo y quisieras despertar pero comprendes que no estas soñando sino en realidad bien despierto y en el mundo de todos los dÃas y tal. Entonces comienzas a arrastrarte.
Yo le dije a mis vecinos que no me ingresaran. Prometà ser inofensivo y simpático. Me sentaba delante de mi ventana en los dÃas soleados y fumaba cigarros hechos a mano. Le daba dinero a los chiquillos para que me trajeran comida. Ayudaba a las viejecillas a bajar la ropa seca, a perseguir a sus gatos y a llevar los botes de basura hasta el camión recolector. HabÃa perdido el control, es cierto, pero no querÃa que se me echaran encima. Asà que hice promesas. Y luego las cumplà atolondrado.
Un dÃa me arrancaré los dientes y no volveré a comprar billetes codiciados. A veces tengo nubes en la cabeza y me confundo y doy vueltas alrededor de los reGalos. Pero ni siquiera es dia festivo ni tengo billetes en los bolsillos.
Quiero que me despierten a gritos justo cuando sea el medio dÃa para llegarnos al rÃo y atrapar pescados.
Odio cuando en mi sueño desparecen las sombras y los reflejos. Entonces no sabes en donde te encuentras e imploras a los villanos y a los enfadosos.
Por eso ya no volveré a arrastrarme. Es una costumbre identificada. Mandaré a tomar por culo las aventuras y las atracciones, las mentiras y las aficiones.
Una vieja de voz carcomida me dijo que tenia tres ratones atrapados en una jaula. Me invitó a arrancarles los dientes para escuchar sus chillidos, me dijo que no habÃa esperanza y que no los escuchara.
Entiendo, y aunque nos miro reflejados en la pantalla, prefiero apurar el trago a la botella semivacÃa.
¿Puede esto ser un Podcast?
Si yo tuviese la llave que vos, señor demonio huidizo, buscais, ¿qué estarias dispuesto a dar por una copia en plata?
PodrÃas atravesar tus pesadillas, quemar vivos a tus monstruos del otro lado de esa lluvia. Pero…¿que ofrecerÃas a cambio?
Escrito por magma en Diciembre 4, 2005 06:10 AM
Te doy mi vida como puede leerse en este bloG escapizo, con mis agobios y mis aquellares, con mis mentiras y mis dibujos, mis verdades y mis demonios. Te doy todas mis alegrias y mis temores.
Pero necesito La Llave Original. La jodida y auténtica Llave Original. Quiero atravesar al otro lado. Nada de copias en plata.
Cuando era adolescente un dÃa me enfadé con todos y me largué de la casa y subà a un autobús y como iba todo borracho me vomité en el pasillo. Luego llegué a media noche a San Luis Potosà y salà de la terminal de camiones y no tenia puta idea de dónde estaba y caminé media ciudad oscura durante horas y no hacia frÃo y las calles estaban desiertas y desconocidas. Asà hasta que amaneció. Cuando salio la luz del sol entré a un hotel y me dormà un dÃa entero.
Un dÃa quiero trabajar en una cantina de una ciudad fronteriza. Quiero levantar la voz cuando los vagos y los delincuentes se asomen en la entrada para decir: “¡Pase pase, pase señor, qué le vamos a servir!â€?. Me llevaré las mejores propinas y dormiré en un hotel de paso. En las calles estarán las putas y todos los dÃas me pondré mis botas, mi camisa planchada y mi cinturón de hebilla. Cuando sea fin de semana beberé cervezas y platicaré con las muchachas. Juntaré miles de pesos y conoceré a todos los festivos.
De mi trabajo no me gusta mucho cuando no hay mucho tiempo. Cuando te presionan para que termines las cosas. Uno va y piensa ¿con que quieres que me apresure? Y entonces pasas de lo correcto y escribes lÃneas de código asÃ, como se dice, al vuelo. Tu vas y las escribes y sabes que todo eso necesita unas cuantas corridas para detectar errores. Pero entonces resulta que no existe un departamento de pruebas. Y todo es como si las cosas quedaran pendientes. En un hilo. Y eso me caga.
Cuando es viernes me voy a la calle y no regreso sino hasta el lunes por la madrugada.
En un momento dado pasas de eso y dices no quiero. Te comiste un dedo y te arrancaste la mano entera. Ora ibas y ora venias. Limpiaste en todo momento tus zapatos. Aun cuando entrabas en las reuniones y todos te felicitaban. Después todo llego a volverse lo mismo y te comiste los arcoiris y las medusas. Uno es enfadoso y delincuente. Las medusas amenazaron con dientes crueles ¿Los arcoiris?
Desperté porque en el sueño se revolcaba de dolor mientras los perros le comÃan a mordidas. No quise esa horrible imagen donde todo era tan doloroso que mejor desperté. El cuarto estaba oscuro y mi cobija se habÃa caÃdo. Tenia frÃo y me acurruque de nuevo. Entonces me dormà pero el sueño insistió neciamente.
Y de todos modos no quiero . Ya no quiero. Digamos que yo paso ¿Y los arcoiris?
^___^
Uno debe tener estrategias para todo, asi como el plan A, el plan B, el plan C, hasta completar el jodido abecedario. E ir con la cabeza fria, todo mesurado y controlado ¿Que algo sale mal? pues ahà esta el puto plan B, ¿que se volvio a joder la situación?, todo mundo tranquis y relajado, que tengo el plan C. Siempre es posible devorar a los putos demonios maliciosos que te joden los planes e intentan arruinar tus mas complicados deseos ¿Que nunca podrás conseguir lo que deseas? Puta basura jipi. Jodete a los demonios, instálate en la actitud correcta, dice el viejo desaliñado. No podemos conformarnos con lo necesario. A comerse al puto mundo. �ndate entonces a confeccionar los planes de la A a la Z y no me vengas con remilgos de que todo se estropea. A la mierda esa puta basura.
Los cuervos hablan. Si hablan. Es difÃcil encontrarse uno con todo el tiempo del mundo para quedarse a conversar un poco. No están locos. En realidad, nunca se acercan a las ciudades. Solo si tu tambien estas de veras un poco loco puedes hallar uno que este dispuesto a decirte mil cosas sin coacciones de ningún tipo. Es sencillo. Compra un cuaderno de pastas duras. Es posible que lo utilices para espantar murciélagos, pajarracos y cualquier alado visitante en busca de abrigo. Aléjalos a todos. GrÃtales maldiciones. Debes tener paciencia si en verdad estas dispuesto a tener tu cuervo propio ¡No te vayas a confundir!, algunos gorriones gordos se ennegrecen cuando viejos, se vuelven torpes y acostumbran …en pocas y jodidas palabras: se hacen viejos y se vuelven lentos y pendejos. Como son negros, un neófito puede caer (y de hecho, cae frecuentemente), en la trampa. Solo se paciente. Ahora, ¡escribe!, hazlo cerca de la ventana, de noche, y, procura hacerlo con la luz de la luna. No importa que no este llena ¿haz leÃdo a Maldoror? Léelo. Y después, trata de asimilarlo. Escribe. De esta manera, cuando ese invisible demonio aparecido llegue a tu ventana y, parado en el alfeizar, te mire comprensivo, estoy seguro que no te sorprenderá. Dime que escribes, es seguro que diga. Y entonces tu debes leer algo que este a la altura de tan inmisericorde visita ¡Aprende a escribir! No puedes decir estupideces. El cuervo te sacará los ojos si acaso dices extravagancias. De proceder con coherencia ¡ya esta! El cuervo buscará tus omoplatos y ahà hundirá, en esa carne pálida aferrada a los huesos, sus frÃas garras de bestia alada ¡Te dirá todo! Y fundido a ti, ahà parado en tus hombros, te acompañará a cada lugar que vayas. Nadie podrá verlo. Tampoco escucharlo. Será solo una presencia. Un cálido estremecimiento como veneno palpitante.
A ver a ver, vamos aclarando paradas.
No me gusta ser impuntual. Llegar tarde a las citas es un puto coñazo. Siempre he sido puntual y nunca me he pasado. Hay quien pierde la objetividad y llega quince minutos tarde, veinte minutos tal vez. Cuando pasan treinta minutos me voy a tomar por culo y, si es una primera cita, aquella persona no vuelve a saber más de mi. Solo hay una oportunidad en la vida, dice el Jefe Sabio. Y aunque suene presuntuoso y tal, me cago en su puta madre de las personas que me han dejado esperando.
Pero de cierto (y de fijo) que soy un puTo irresponsaBle ¿Tiene eso que ver con la puntualidad? Muchos dirian que no. Los demas tronarán sus dedos desesperados esperando a que me defina. Entre tanto, el pasado fin de año me felicitaron en el trabajo: “y estamos muy contentos contigo y por tu responsabilidad y tu desempeño� Lo que menos me esperaba era eso. Cuando durante todo el año la presión ha estado cabrona y yo he tirado lineas como hijo de puta hindú muerto de hambre y enfadoso y roñoso y necio y luego los fines de semana he empinado botella tras botella y cantado a voz en grito rolas desenfrenadas de los dorros y placebo y tal y gastandome el dinero (y gastandomelo en verdad) y echando desmadre sin más.
De manera que la idea ha rondado mi cabeza todo el tiempo ¿En realidad soy responsaBle?
Cago en dios. Y yo que todo el tiempo he tratado de mostrar mi lado más despreciaBle.

Pero no le hice caso. Nada más me sonreà y lo deje. A la siguiente
vuelta se oculto detrás de uno de esos árboles morados. Y no me importó un carajo.
Digo, cuando no voy de egoÃsta voy de complaciente hijo de puta. Y aunque
nunca pude hacer nada, es verdad, necesito dejar de tomar tanta cerveza
oscura como orines de gato viejo, digo, aunque nunca nada pasaba cuando el
reflejo sonriente aparecÃa, de cualquier manera yo siempre estaba ahÃ.
Atento y sofisticado. Realmente hecho polvo y tal. Pero siempre ahÃ. Como
un mono demasiado adiestrado y egocéntrico fake.
Eres un puto egoÃsta farsante ciego y sordo a lo esencial, decÃa con su
voz arrancada y brusca mientras se sonreÃa y me miraba de lejos. Yo ganaba
porque no se podÃa acercar a decÃrmelo frente a frente. Y solo movÃa la
boca y decÃa en susurro, muy elocuente susurro, eso si, para que yo
entendiera desde la lejanÃa. Tenia suerte. Que si hubiera podido acercarse
lo suficiente me agarra a manazos en la cara.
CogerÃa la mano de la huesuda y se la besarÃa respetuosamente. AquÃ
estoy tilica, soy todo tuyo, dirÃa apresurado, cagándome de miedo, pero
fresco, gandalla y desbordado. De ese modo, estoy seguro, ella seria buena
conmigo. Me ahorrarÃa el espanto, el terror, las visiones salvajes.
Respondiendo de la misma manera, me llevarÃa a echar un vistazo a esas
cosas tan increÃbles que ella conoce tan bien. Me platicarÃa de
interesantÃsimos asuntos, de trucos fáciles para hurtar el cuerpo a la
arpÃa de voz-alarido que nos instala en el frÃo eterno. Al final, cuando
ya no quede tiempo, un beso de fuego le robarÃa antes de sentir pedazos
los huesos y destrozada mi jodida idea del mundo.
