Si yo fuera ratón me comería todo el queso. Sin dudarlo un momento. Me comería todo el queso. Aunque demorara toda la noche. Porque me daría miedo andar con la luz del sol, merodeando los rincones: demasiada gente, demasiadas voces, gritos, pasos. Sería tan diminuto que cualquier pisotón podría acabarme, hasta el mas descuidado. Y no importa que fuera como demonio fugaz escapando del peligro, corriendo pegado a las paredes, con mi cola volando, desbordado y escapizo: tarde o temprano me pescarían.
Como ratón tendría mucho miedo a los gatos, sus ojos melosos, de engaño, luminosos y de colores infinitos, como visiones que marean y hacen vomitar.
Me comería las migajas que la gente deja olvidadas en los rincones y me subiría a los sillones a buscar comida. Llegaría hasta arriba de las mesas y devoraría de los platos y de los postres.
Y luego si, me comería todo el queso. Sin compartirle a nadie. Haría engaños y trucos para escapar de las trampas. Me llegaría de noche a las alacenas y a las mesas para comerme todo el queso. Me lo robaría para llevarlo a las madrigueras y comérmelo solo. Sin compartirle a nadie. Si quieres queso consíguete tu propio queso, aullaría con aullidos de ratón a quien quisiera robarme mi queso.
Me comería mi queso y luego dormiría soñando que no hay gatos ni pisotones ni dificultades.
Ahora las hormigas empiezan a invadir todo y pronto serán más.
TenGo hamBre.
Los pajarillos no cantan de noche. Nada mas cantan justo cuando va a salir el sol. Cuando va a salir el sol se vuelven locos y no cantan, gritan al cielo avisando que el primo principal, o sea, el sol, esta a punto de aparecer. Entonces parecen locos porque todos, y digo TODOS en realidad, se ponen a gritar “¡el sol, el sol, el puto sol esta a punto de aparecer!” y es un sonido en extremo chingón ese de los pajarillos por la mañana cuando todos a una pían y pían desatados y vueltos loCos. Y tu entonces vas y sales del sueño y escuchas el sonido y dices esta a punto de amanecer vamos dale despierta mugre nuez que los cabrones pajarillos anuncian el nuevo día y tal. Y entonces despiertas y te levantas y te pones en movimiento. En movimiento sin más.
Los que hacen ruido de noche son los vampiros.
Pero esa es otra historia, como diria la vieja desdentada.
Pintar las paredes es sencillo, la brocha debe ser nueva: un consejo: cuando la acabes de usar la tiras a la basura, lo que no sirve ¿para que lo guardas?, después, cuando necesites una brocha, vas y compras una nueva.
Con tu brocha nueva pintas las paredes ¿de qué manera? de la manera mas sencilla, déjate ir, dale de arriba para abajo y el ritmo vendrá en tu auxilio, todo es natural.
Al final todo aparecerá decente, sin garabatos en la paredes ni leyendas del tipo: “aquí estuvo su mero padre cabrones”.
La despachurro con el zapato.

Sin rasurarme, tendré pelillos cortos y casi nulos en la cabeza, en el mentón. No los dejare que crezcan. Los quiero cortos, visibles, pero cortos.