Tengo dos gatos. Mi gato Fidencio y la gata. Antes tenia solo uno. El jicotiLLo. Pero ya no. Ahora tengo dos.
Mi gato es gordo y muy amistoso. Todo el tiempo anda comiendo. Cuando se sube a la cama saca las uñas y desmadra la cobija. Creo que se cachondea. No me gusta. Lo corro a patadas sin darle tiempo a nada. A el parece no importarle. Cuando me ve corre a restregarse. Le digo “ven” y de todos modos viene. Se tira panza arriba y me aferra del pie. Esta medio loco. Nunca saca las uñas. Lo que hace es morder. Tiene unos putos dientes filosos y si no me cuido me lastima. Cuando me coge le tomo el hocico con la otra mano y le obligo a soltarme. Le doy galletas y se olvida.
La gata antes me gustaba. Pero ya no. Esa hija de puta si sacas las uñas. Todo el tiempo andaba arañado y los brazos me ardían. Un día decidí que podía matarla. Mejor me hice a un lado. Soñaba que me cogía con sus uñas y con sus colmillos me atrapaba la mano. Me ponía a patearla y me soltaba y le tiraba los dientes. Así que ya no le hago caso. Se come la comida del Fidencio y desaparece la noche entera. Un día, cuando tenga a sus gatos, los mataré a todos.
Y me quedaré con Fidencio.
You can shake an apple
off an apple tree
Shake-a, shake- sugar,
But you’ll never shake me
No tengo sueño. Hoy nuevamente no pude hacer lo que debia. Desesperanza. Casi muero. Comprendí que algo lo estaba impidiendo. Lo dejé ir. Tuve un sueño donde Prescistias Pebiceé me necesitaba. La ultima vez ignoré las suplicas y pase de largo. Supongo que todo se ajusta. Un dia descubriré que el mundo es una mentira enfadosa que juega a los dados en nuestra cara mientras se caga de risa porque nadie da credito a lo evidente, a lo groseramente evidente, lo absurdamente evidente, lo pateticamente, risible, agobiante, nefasta, incoherente, encabronada, furiosamente evidente. Cuando llamas por telefono y tengo la cabeza envuelta en procesos y llamadas telefonicas y urgencias y complejos ejercicios de bondad y venga dale
Uh-uh-uh
No-sir-ee, uh, uh
ponte las putas pilas y vuela brinca escribe conjuros embrujos arregla el mundo pide regalos necesitamos el puto control en nuestras sucias manos voy quitado de la pena con los bolsillos llenos y el cabron de adrian, el pelon mendigo me arrima al fuego eterno, la verdad desnuda y me deja ahi tirado a mi puta suerte, esa arrabalera que nunca ha visto ni verá por mi y cruzo la calle y subo al taxi y me encuentro regalos botellas mujeres comida tengo suerte arriba el cielo despejado y nadie podra nunca protestar ni acusarme mejor dejaré las mentiras y creo que olvidé las viejas carreras cuando regresabamos del bosque las meriendas es noche tengo sueño mama y papa se quieren la cama calientita mis rodillas me duelen un dia sere el mago y les dar dinero y odio cuando termina el fin de semana mi camita el programa de niños canciones de buenos dias y desayunos y dias gloriosos. Ahora soy adulto. La botella esta llena. No debo tener miedo. Me cago en dios. Van a llegar a por nosotros.
I’m gonna stick like glue,
Stick because I’m
Stuck on you
Me acerqué a la iglesia de la plaza de Santo Domingo esperando a que estuviera abierta. Caminaba desde la calle de Peru con un cinturon negro en la mano y dos mil pesos en la bolsa. Habia pasado al cajero automático y regresaba hacia el zocalo a traves del sol de mediodia y la gente en esas calles antiguas de Mexico D.F. la capital. Afortunadamente la iglesia estaba abierta. Gente salia. Siempre es igual, de alguna manera me las arreglo para acercarme cuando la misa ha terminado y el recinto comiena a quedarse solo, me siento en la antepenultima banca, la mas cercana a la salida, y espero. Pasos, voces. Entonces las luces comienzan a apagarse. Es cuando comienzo la respiración de poder, esa que aprendí en los libros de Carlos Castaneda, la manera como respiran los gatos, inflando la panza al inhalar aire, desinflandola al exhalar, tarde o temprano comienzo a marearme y a sentir frio. Esta vez no. Afuera de la iglesia, vi, al entrar, una carpa donde merolicos, payasos, gente con vestidos ridiculos, preparaba una función, ahora suenan los altavoces dentro de la iglesia, imagino voces de “esa realidad” que acabo de dejar afuera, que no me deja avanzar, atravesar, que me sigue insistente, aullidos de perros, niños gritando, gente empujandose, la musica a todo volumen, comprar, arrebatar, si me esfuerzo puedo conseguirlo, en lo alto, la imagen del crucificado aparece anhelante, detras de el un horizonte plateado, sombras, la gigantesca estructura del edificio me marea, gente en los pasilos mirando las estatuas enmohecidas, más voces, respiro tratando de olvidarme un poco de los pensamientos, quiero dejar de pensar, si me concentro en la luz que entra por la puerta principal, que atraviesa las sombras el altar, del techo abovedado, que hace vacilar la figura principal rodeada de arcangeles, que me produce escalofrios y entonces aparece en mi cabeza una idea, la mas lejana estupidez, que me hace sacudirme y levantarme y salir corriendo, si, a ponerme las pilas y dejar las masturbaciones mentales y los titubeos y tuve una visión y me largo feliz a confundirme con la muchedumbre y los merolicos y la gente ridicula en sus vestidos salvajes.
Hora del almuerzo, mediodia, preescolar.
No puedo voltear a verlas a la cara. Me muero de verguenza y estoy rojo y apenado: me encuentro volteando en direccion contraria. Aunque estamos sentados en la misma mesa. Me encuentro terriblemente incomodo. Quisiera estar en la casa frente al televisor mirando las aventuras de los japonesitos de ojos rasgados. O en mi cama husmeando entre las cobijas. Y no aqui en este medio dia horrible de escuela frente a las dos niñas mas bonitas del mundo entero que me miran cohibidas y sorprendidas y en realidad halagadas mirandome insistentemente y preguntandose por qué este pobre menso se muestra rojo como tomate escondiendo la mirada y pellizcandose las manos y pataleando frotando el culo en la ruidosa silla metalica. Me muero. Creo que no tengo cabellos. Estoy pelon. Olvide vestir y estoy encuerado. Se me nota inmediatamente que ese par de niñitas me gustan horriblemente: nunca en mi vida, mi corta vida, habia visto cosas semejantes. Estoy sucio, olvide ir al baño. Me orine encima. Cuando preguntaron la mas facil no supe la respuesta. Desarmado. Me siento insignificante. Impuro. Un miserable gusano ¡Quiero mi television y mi cama!

Durante los ultimos meses me he dedicado a terminar los pendientes que tenia. De trabajo sobretodo. Dormir hasta tarde. Ir semidormido al trabajo. El de todos los dias.
Ahora los he terminado. Aun hay quien manda correo electronicos con pretensiones absurdas. Lo mejor es ignorarlos.
Estoy sentado frente al monitor escuchando Madredeus. Es casi media noche. Quiero contar del sueño que tuve anoche, de las ficciones que vienen a mi cabeza, esas que provoca la cancion en los audifonos, las que provoca el parrafo del libro que tengo meses leyendo. Quiero contar de mis teorias acerca de La Vida, de como lo mejor es ir siempre a Por Todo, entrometido, abusivo, insolente y enfadoso, pero siempre elegante, amoroso, irreprochablemente calido y fulgurante. Tambien de mis traumas, mis aflicciones, de esos sueños espantosos que me hacen odiar la vida. De los descubrimientos, de lo que afanosamente y sin coherencia llamo “visiones”. Quiero volver a escribir ficciones ingenuas acerca de bellaCo y de Builare, acerca de la Sombra Negra, de correrias en el centro de la ciudad, Mexico D.F. la capital, de borracheras en La Muñeca y sillas volando y putas en las calles, de Prescistias Pebiceé y de sus colegas las prostitutas barriobajeras de traseros envidiables. Hacer dibujos sobretodo.

Olvidar la injuria despreciable del interesado mundo ese que me obliga a despertar todos los dias a las 6 de la mañana para arreglar escenarios ajenos donde viejos decrepitos se orinan en los pasillos mientras mascan tabaco y escupen al platicar acerca de sus horribles vidas grises con esposas muertas y mascotas como espectros que se cagan y apestan en la mediatarde de los calurosos y aburridos fines de semana eternos.
Por la mañana salí como bandido de la casa de A. Aun estaba oscuro y me revisé para ver si no había olvidado algo. Cuando la puerta cerró eche a caminar. Dormí muy bien durante los últimos cuatro días. EL viernes fumamos mariguana y echamos carcajadas hasta la medianoche. Pero al día siguiente despertamos al mediodía. Respire profundamente estirando los huesos de la espalda mientras pensaba que necesitaba un suéter nuevo. En el sitio de taxis subí sin dificultad y llegue en diez minutos a la barranca del muerto. Antes de las siete estaba en el departamento. Desarrugar la ropa, bañarse, comer basurillas, salir corriendo, leer blogs, noticias impresionantes, mandar correos, imágenes, unicornios del 2008, tengo hambre, me dieron la regañada porque no se manejar, microchips, soluciones, musica, quiero encontrar un método para dormir menos. Ya no quiero trabajar por poco.
Ahora es media tarde y tengo hambre.
Y si todo esto no es sino la dulce broma de una mediatarde de ensueño, nuestros cabellos al aire, los patos detrás de nosotros, los chubasco artificiales, del bosque de ardillas, papa corriendo detrás de ti mientras caías lago abajo con las hojas en tu rostro, las sombras bailarinas del paseo infinito, arboles gigantes, flores narcóticas, el beso calido de las abejas juguetonas, agradecimientos, besos curativos, el señor de sombrero rimbombante regalando tesoros, la televisión mostrando malabares, platos rebosantes, te quieres ir de la casa para no estropear aquel orden, un día comprenderás que las luces en el cielo son pensamientos festivos de las estrellas parpadeantes, relámpagos, sapos entre tus ropas, las casitas construidas en la arena tienen las ventanas abiertas, te mandaron por refrescos de sabores y caíste descuidado en el charco de ajolotes, baños de agua fría, risas estivales.
Un día terminará todo.
Regresé de Los cabos olvidando mi carpeta personal en el servidor del laboratorio donde estuve trabajando todas estas semanas. Esto me desalienta. Trabaje todos los días, al regresar del laboratorio, en detalladas historias ficticias que se me ocurrían espontáneamente, anotaba especulaciones acerca del espacio-tiempo mientras inyectaba mixturas coloidales a los pequeños roedores comunes que dormitaban en las pulcras jaulas blancas ensueños del valle bajo un cielo azul deslumbrante.
Comprendí que el truco de todo esta en arrimar la mano al fuego y en dejarse de manías estupidizantes: la televisión a todo volumen, el corazón destrozado y la infeliz que corre dando mordiscos desesperada con la sangre chorreando, las visiones maniatadas donde pasas la vida entera en La Muñeca (una mugrosa cantina) y la policía persiguiéndote, tus zapatos gastados, tus lecturas inanes. Odioso hijo de puta.
Y regresaba a mi habitación a poner orden en los pequeños papeles que me sacaba de la bolsa. Dejé de beber cerveza a favor de una vida más reconfortante. Esto es un viaje, me enteré de mala manera, con huesos rotos y recuerdos escalofriantes, es un puto viaje, y yo, por mi parte, quiero estar donde comienza la fiesta y tener la cabeza fria y clara y comprender al instante y enterarme de lo que por sobre nuestras cabezas se teje. Basta de falsas visiones.
Una cosa es cierta: ahí fuera se construyen complejas conspiraciones mientras el mundo entero continua frente a la pared descifrando las sombras de sus pensamientos obscenos, con manos toscas, dientes carcomidos, erigiendo palacios, hambrientos, enfermos, violentos, dandose en la cabeza, aullando, enfadandose con el de a lado, escurriendo sudor, hilarantes, la musica a todo volumen, volantazos, ambiciosos, desesperados, ciegos, sordos, repugnantes, con sus manos grandes, ensuciandolo todo, aplastandose las cabezas, rompiendolo todo, textos infames, escupitajos, miradas de resentimiento y parodias del cielo, quieren alcanzarse las bocas y demostrar que son los mejores.
Durante todo este tiempo construí una visión exagerada acerca de las gotas de lluvia sobre nuestras cabezas. Confeccione esquemas. Dibujos explicativos. Pase noches enteras en la playa con mis pies enterrados en la arena mientras las olas lamian con sus bocas de agua mi rostro perplejo.
En otro tiempo habia leido la historia de la resurreccion. En aquel entonces yo mismo fabrique mitos y elegi heroes. Comportamientos. Caminos mejores. Imaginaba que era posible un mundo mejor. Pero estaba lleno de la miseria humana que permite ufanarse de las pateticas victorias mientras el resto del mundo se ahoga en el rio de mierda que me llega hasta el cuello.
Lo que hace falta es una minima oportunidad. El demonio no es esa bestia alada de colmillos furiosos que te arranca los miembros en tus sueños mas dementes. Te salta a la cara mientras corres al trabajo, mientras pides consome de pollo, cuando compras ropa interior, cuando bebes el café las mañanas, cuando echas risas, cuando enciendes un cigarro, cuando lees las noticias, cuando escuchas a the hives, cuando prendes la pc, cuando ves la tarde soleada, cuando mandas mensajes, cuando sintonizas las noticias, cuando lees crimen y castigo, cuando compras un pantalon, cuando te masturbas, cuando escribes mails, cuando haces tensegridad. Mientras escribo este post.
Por mi parte voy a comenzar a trabajarlo. Reescribiré mis historias extraviadas. Confenccionaré posts con ellas. Ahora estoy preparado. Siempre me he creido el chinGon de los caBos y todo el tiempo no he hecho sino comportarme como el ultimo hijo de puta que apenas se atreve a levantar la mano.
Y no voy a tomar drogas.
Para opinar algo, cualquier cosa, debes tener un poco de inteligencia. No demasiada. Tres gramos es suficiente. Debes tener la cabeza despejada, digamos, fria, como sobrevolando las actividades de todos los dias, pajaro desenfadado, gato de azoteas. Debes estar consciente de que digas lo que digas, despues de todo, te escuche quien te escuche, al final se va a hacer de noche y tendras que buscar alimento y abrigo. Puedes decir mentiras. Puedes inventar calumnias. O puedes, enfermo y honesto, decir la verdad, sin demasiadas florituras.
Cualquier cosas que digas la debes decir seguro. Sin prisas. Ni titubeos. De manera que a nadie le queden dudas.