Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta. bellaCo bebía jugo de naranjas mientras escribía en su cuaderno de viajes cuando escuchó una voz que le salpicó la cara. Comenzó a reírse descontroladamente porque la voz le hacía cosquillas y le quitaba la respiración.
Había pasado tres días escribiendo en su cuaderno de viajes sin darse cuenta de que la marea había subido. En las historias mágicas que escribía había higos enterrados y animalillos del bosque como pájaros y abejas y mariposas y zorritos peludos. Pero de animales marinos nada. El agua salpicándole y la risa descontrolada le devolvieron a la vida real donde pececillos multicolores y todo tipo de animalillos marinos le miraban sorprendidos sus colmillos filosos de perro mientras se reía como demonio, fascinado por la voz de la sirena aquella que la marea había traído.
En su efímera y singular vida bellaCo jamás había visto una sirena. En su infinitos viajes por otros planetas tampoco. Nunca había escuchado una voz como aquella que resplandecía como agua salpicándole y sacándole risas espontáneas que le hacían revolcarse festivo en la arena de aquélla playa submarina.
Recuerda que paso la tarde entera cagandose de risa por las cosas que la sirena le contó y sorprendido con la cola de pescado que la sirena tenia y enamorado de sus colmillos de perro que… ¡Las sirenas tambien tienen colmillos filosos de perro!
Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta.
Terminaba la tarde y se hacia de noche. Todo parecÃa el final de un dÃa tranquilo y cotidiano cuando bellaCo fue atacado por aquel demonio. Primero estaba bien pero luego lo vio acercarse, lo sintió en sus huesos blancos. Se estremeció lloroso y entonces el demonio se le echo encima. Era como una sombra negrÃsima, bellaCo se soltó llorando. Todos lo vieron encerrarse en medio de aullidos. El jardÃn lleno de flores dormilonas, las abejas acurrucadas en sus panales aun calientes, el viento corriendo cálido entre los cabellos de la gente. bellaCo entonces soltó aullidos lastimeros. Aulló y aulló y aulló. El demonio se le habÃa envuelto estrujándole y apachurrándole con sus dientes filosos. Le masco como a un chicle de sabores. El cuerpo de bellaCo le dolÃa y todo lo que veÃa era un intensÃsima negrura. Lloraba porque no habÃa esperanza y nada tenia sentido y por delante habÃa un largo, un larguÃsimo camino y el se habÃa dado cuenta. Digo, el demonio con sus apretujones feroces le decÃa que adelante no habÃa nada y que nunca lo lograrÃa porque ahÃ, en ese camino, esa vida que le toco, todas las vidas, en realidad, ahà nada podrÃa lograrse, porque ya todos estaba sentenciados y el libro ya estaba escrito y eran una vision mentirosa esa de la luz del sol, a la mierda, le decÃa la voz, mordiéndolo feroz, a la puta mierda y entonces solo se escuchaban los aullidos de los perros que estaban asustados por los alaridos de bellaCo y era una inmensa soledad y sus visiones como demonios, uno solo, que se le echaba encima en aquélla tarde cálida y acogedora.
Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta. bellaCo estaba soñando que bailaba con Büilare. Era una canción que cantaban unas lombrices mientras masticaban sugus de naranja. Ambos se morían de risa porque las lombrices con sus dientecitos filosos les provocaban dolor de estomago. Estaban felices porque apenas comenzaba la primavera y había árboles morados por todos lados, además, podían comer puños de azúcar sin enfermarse. Era el cumpleaños de Büilare.
- ¡Dibújale una cola de perro, dibújale una cola de perro! -comenzó a decir una vocecilla en el sueño de bellaCo.
A Büilare le salió una cola de perro y bellaCo casi despierta de la impresión. Entonces la abrazo mas fuerte concentrándose en el canto de las lombrices y en los sugus anaranjados. Le dolía mucho el estomago mientras Büilare terminaba de convertirse en perro. Las lombrices cantaban mas fuerte con dientecitos alevosos, maliciosos, codiciosos, desesperados.
De todos modos no queria despertar.

Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta. Una nueva colega acaba de aparecer en fulguris: Max-demonio. Ella tiene dientes filosos y a veces se agarra a golpes a los maliciosos. No es enfadosa pero se defiende. Me gusta porque siempre se anda riendo y me regala dibujos. Cuando me platica lo que hace de comer me muero de hambre y quisiera vivir en su cueva y sentarme en su mesa y devorarme su comida. Toda su comida. Un dÃa le platique de los pollos enteros y prometió prepárame uno cuando le dije que me lo comerÃa sin desesperarme demasiado. Ella se cagaba de risa mientras lo prometÃa. Cuando me enseñó una foto donde se muere de risa con sus coleGas casi muero de miedo, se veÃan sus dientes filosos (como los de esos dibujos que hay por ahÃ). Pero después ya me gusto porque en la foto se morÃa de risa y ella estaba guapa y sus coleGas tambien y en realidad, mirándolo bien, se veÃa inofensiva. Ahora es mi super amiGa y echamos vacile todo el tiempo. Y tiene un nuevo blog.
Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta. Un planeta donde los sueños podian hacerse realidad. Donde pensabas algo e inmediatamente se materializaba frente a ti. Si tenias miedo aparecia un demonio y te comia la cabeza. Si tenias sed todo se volvia un mar entero y satisfacÃa tu sed. Si amabas a alguien entonces alguien aparecia y te comia a besos. Si tenias hambre el mundo se volvia de algodón dulce y te lo comias entero con tus diente filosos de perro.
En aquel planeta siempre habia luna llena y tu ibas y te dormias y soñabas que eras demonio desmadroso y gentil y que ayudabas a todos a conseguir lo que necesitaban y que nunca nadie padecia ni se agoBiaba y todos tenian lo justo y lo suficiente y todos se divertÃan y nunca nada estaba fuera de lugar ni tampoco aparecia descolocado ni demasiado confuso ^___^
En aquel planeta vivia
bellaCo.
Un dia bellaCo se enamoró

Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta.
Un dÃa sucedió que bellaCo se quedo dormido afuera porque Büilare roncaba con estruendo. bellaCo se puso a soñar con bombas de jabón y olvidó despertar. Olvidó el desayuno y luego olvidó la comida. Olvidó la merienda y antes de que se diera cuenta (eran miles de bombas de jabón) el planeta donde habitaba cambió de dirección.
Büilare habÃa desaparecido.
bellaCo paso tres mil años aullando por su regreso. Büilare no estaba y bellaCo se hacia polvo. Le salió una barbita espinosa. Le crecieron cuernos largos. Colmillos de perro. Husmeaba con su nariz rabiosa y se comÃa las sombras descuidadas que olvidaban ocultarse.
Büilare no podÃa hacer nada. HabÃa sido raptada al planeta mas alejado e inalcanzable jamás mencionado y estaba apresurada tratando de salvarse y evitando que le comieran la esencia.
bellaCo desmadraba las sombras todo triste y enfadoso. Puto mundo hostil, se decÃa, cuando algo se movÃa allá afuera. Se abalanzaba con sus dientes filosos y fulminaba a mordiscos cualquier rastro de certeza.
Otro dÃa sucedió que Büilare apareció en sus sueños y comenzó a platicarLe…
Era otro planeta dentro de otro planeta fuera de otro planeta
Voy a desenterrar higos. Tengo hambre. Acaba de amanecer y tengo mucho frÃo. Ya quiero que sea mediodÃa. Para desenterrar higos. No puedo dormir porque hace frÃo. Sopla el viento y toda la noche sopló. Pero yo estaba dormido. Porque estaba cansado. Y aunque mis sueños eran interrumpidos, de todos modos yo estaba dormido. Porque estaba cansado. Pero ya no. Y ahora ya no puedo dormir. Voy a desenterrar higos y buscaré hongos mágicos. Tengo tanta hambre que me muero. Me comeré todos los higos. Todos los que encuentre. Escarbaré con mis uñas de perro hasta el fondo de la tierra. Aunque los espÃritus se despierten. Aunque me coman la esencia y me saquen los ojos y me desbaraten y me desmadren completo. Es que tengo hambre. Escarbaré los higos mas jugosos y hasta me comeré los hongos venenosos. Comeré las serpientes y las alimañas y las sabandijas. Tengo hambre.
Tengo tanta hambre que me muero.

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Mal Karma, diria el Jefe que echa desmadre en las calles iluminadas y llenas de gente buscando al diler mas a modo para conseguir la puta ración que le hará comprender las razones de fondo que impulsan a esa capulla huidiza y resbalosa que no halla como detenerse y explicar al mundo sus razones para ir de un lado a otro y no parar y estar siempre, si, al lÃmite, al puto lÃmite, siempre consiguiendo lo necesario para que nadie padezca ni se agobie. El puto dinero. Todo esto no es sino una puta cuestión de dinero y ya podrá la gente decir y refocilarse acerca del jodido juicio y las mentiras más necias pero a Ella no podrán detenerla y seguirá y seguirá y seguirá siempre si, sin detenerse, y entonces sucede que nadie entiende ni comprende ni siquiera se anima a explicar cómo es que la cosas son como son y el puTo bellaCo de los huevos esta ahi comiendo las putas cinco raciones de frutiLLas y Ella a media noche es la puta en medio de la noche y joder que se ha pescado la inevitable enfermedad y es esa gripe bastarda que se instala en la raiz misma de los huesos y hace estornudar a la gente cada cinco segundos y ella estornuda y bellaCo se come las putas cinco raciones y es el puto fin de año y Büilare sigue dando vueltas (como perro que quiere morderse la coLa) y bellaCo padeciendo y Búilare le dice que no y bellaCo no escucha y se las come y Büilare y Büilare y Büilare (tres veces, si señor) siempre esta ahi como una puta luz primiGenia y salvadoRa…