En estos dias y antes del próximo domingo migraré todos los blogs de fulguris.net
A otro servidor.
Estaremos offline al menos un dia.
Será un desmadre.
Me acerqué a la iglesia de la plaza de Santo Domingo esperando a que estuviera abierta. Caminaba desde la calle de Peru con un cinturon negro en la mano y dos mil pesos en la bolsa. Habia pasado al cajero automático y regresaba hacia el zocalo a traves del sol de mediodia y la gente en esas calles antiguas de Mexico D.F. la capital. Afortunadamente la iglesia estaba abierta. Gente salia. Siempre es igual, de alguna manera me las arreglo para acercarme cuando la misa ha terminado y el recinto comiena a quedarse solo, me siento en la antepenultima banca, la mas cercana a la salida, y espero. Pasos, voces. Entonces las luces comienzan a apagarse. Es cuando comienzo la respiración de poder, esa que aprendí en los libros de Carlos Castaneda, la manera como respiran los gatos, inflando la panza al inhalar aire, desinflandola al exhalar, tarde o temprano comienzo a marearme y a sentir frio. Esta vez no. Afuera de la iglesia, vi, al entrar, una carpa donde merolicos, payasos, gente con vestidos ridiculos, preparaba una función, ahora suenan los altavoces dentro de la iglesia, imagino voces de “esa realidad” que acabo de dejar afuera, que no me deja avanzar, atravesar, que me sigue insistente, aullidos de perros, niños gritando, gente empujandose, la musica a todo volumen, comprar, arrebatar, si me esfuerzo puedo conseguirlo, en lo alto, la imagen del crucificado aparece anhelante, detras de el un horizonte plateado, sombras, la gigantesca estructura del edificio me marea, gente en los pasilos mirando las estatuas enmohecidas, más voces, respiro tratando de olvidarme un poco de los pensamientos, quiero dejar de pensar, si me concentro en la luz que entra por la puerta principal, que atraviesa las sombras el altar, del techo abovedado, que hace vacilar la figura principal rodeada de arcangeles, que me produce escalofrios y entonces aparece en mi cabeza una idea, la mas lejana estupidez, que me hace sacudirme y levantarme y salir corriendo, si, a ponerme las pilas y dejar las masturbaciones mentales y los titubeos y tuve una visión y me largo feliz a confundirme con la muchedumbre y los merolicos y la gente ridicula en sus vestidos salvajes.
Durante los ultimos meses me he dedicado a terminar los pendientes que tenia. De trabajo sobretodo. Dormir hasta tarde. Ir semidormido al trabajo. El de todos los dias.
Ahora los he terminado. Aun hay quien manda correo electronicos con pretensiones absurdas. Lo mejor es ignorarlos.
Estoy sentado frente al monitor escuchando Madredeus. Es casi media noche. Quiero contar del sueño que tuve anoche, de las ficciones que vienen a mi cabeza, esas que provoca la cancion en los audifonos, las que provoca el parrafo del libro que tengo meses leyendo. Quiero contar de mis teorias acerca de La Vida, de como lo mejor es ir siempre a Por Todo, entrometido, abusivo, insolente y enfadoso, pero siempre elegante, amoroso, irreprochablemente calido y fulgurante. Tambien de mis traumas, mis aflicciones, de esos sueños espantosos que me hacen odiar la vida. De los descubrimientos, de lo que afanosamente y sin coherencia llamo “visiones”. Quiero volver a escribir ficciones ingenuas acerca de bellaCo y de Builare, acerca de la Sombra Negra, de correrias en el centro de la ciudad, Mexico D.F. la capital, de borracheras en La Muñeca y sillas volando y putas en las calles, de Prescistias Pebiceé y de sus colegas las prostitutas barriobajeras de traseros envidiables. Hacer dibujos sobretodo.

Olvidar la injuria despreciable del interesado mundo ese que me obliga a despertar todos los dias a las 6 de la mañana para arreglar escenarios ajenos donde viejos decrepitos se orinan en los pasillos mientras mascan tabaco y escupen al platicar acerca de sus horribles vidas grises con esposas muertas y mascotas como espectros que se cagan y apestan en la mediatarde de los calurosos y aburridos fines de semana eternos.
Estoy usando twitter. Me di cuenta de que hace un año lo deje de usar. No entiendo ni puta madre pero ando dejando mensajes pendejos. Tengo algunas aventuras que contar pero mientras organizo todo en mi confusa cabeza mareada mandare mensajes absurdos, luego pondre posts fantasticos.
Es por la mañana de un fin de semana y tengo planes: temprano ire a cortarme el cabello (si me despierto, juro no beber demasiado esta noche).
(pero esta noche ya tengo planes, cenar, platicar, dormir calientito, le dire que me deje dormir con ella ^__^)
Siempre he querido postear acerca de una receta alimenticia. Aunque no sepa cocinar nada. Bueno, se hacer surimi con cebollas y hongos mágicos y chicles chipotles y queso derretido. Mi mujer me enseñó. Lo intenté hace poco en un sartén nuevo. Termine ahíto. Supongo que si vas y escribes una receta en Internet es con la intención de acabar con el hambre de tus lectores. De otra manera no puedo entenderlo. Me contaron de una receta con tortillas “sancochadas”. Como estábamos en la fila de las tortillas comprando cigarros sin filtro no pude entender como conseguías “sancochar” una jodida tortilla. Y aunque aquella ves tenía hambre en exceso (tanta que podía comer Lo Que Fuera), resulta que lo olvidé.
Y ahora que quiero postear acerca de una receta creo que contaría del surimi y del queso y de las cebollas y de los hongos mágicos. Pero se de cierto que me buscaré pleitos. Mejor quiero saber de las “sancochadas”.
Vendo DOS iphone nuevos desbloqueados a $7,000 cada uno ^__^
Lo mejor del fin de año es que hay fiestas y reuniones. Hay quien dice que lo mejor de todo son los regalos. Lo siguiente es preparar una lista especial. Publicarla en Internet y esperar paciente a que sea 24 de diciembre. Yo quiero lo más caro. Necesidades tengo, pocas son materiales, pocas espirituales. La risa contagiosa. El ritmo alegre y festivo. Que nadie se llame a confusión, ¡quiero otro iphone!, quiero una wii, quiero un reloj de dos mil pesos que vi en el centro comercial, quiero que todos ustedes depositen tres mil pesos a una a la cuenta de HSBC 9512 78 9652 ^__^
Pero el mundo no es así. Hay quien duda de la veracidad de los cuentos de hadas. Hay quien monta en la varita mágica y alardea presuntuoso en los regresos con las vueltas eléctricas de la rueda mecánica. Yo por mi parte merodeo como gato satisfecho. Unas veces voy y otras veces vengo. El fin de año aparece con sus fríos vestidos festivos y me invita tragos ardientes que me hacen desear desesperado los finales felices, los resúmenes cortos, los puntos sobre las ies. No seré yo quien arranque los besos a las muchachas. Los regalos gratuitos no me interesan. Subiré a las tarimas enrevesado. Los rostros felices. Las botellas semivacías. Los sueños y la esperanza.
En determinadas épocas del año escribir un post es como una idea que tienes y que luego se va. Una que no logras retener. Como el humo del agua hirviendo. Como las burbujas que aparecen bailarinas y que te suben por todo el cuerpo cuando estas contento y acabas de beber un red bull. Dices “voy a escribir un post” y treinta y siete horas y media después recuerdas que ibas a escribirlo y casi no puedes creer que no lo hicieras. Supongo que es el fin de año. A veces creo que bañar a jicotiLLo es más fácil que escribir un post. Aunque jicotiLLo se enfurezca y me arañe y tenga que buscarlo entre los tinaCos. Antes escribía posts cada media hora. Por montones. Era como ir a Six Flags deseando que nunca se termine el día. Un día fui a la feria de Chapultepec y me subí a la montaña rusa. De regreso armamos desmadre en las fuentes y regresamos empapados en la línea siete del metro. Con chichones y moretones de entusiasmo. La montaña rusa es como una velocidad hijadeputa y piensas que te vas a morir. Six Flags es peor. Cuando hago planes y preparo las cosas para salir a divertirme se de cierto que tardare en regresar un poco. Y baño a mi gato jicotiLLo y luego me voy.
Supongo que es mejor que escribir posts.

Llegó un amigo a invitarme a construir un prototipo para conquistar el mundo. Aunque lo único que hago desde el 98 es tirar líneas de código programando aplicaciones frente a la computadora, aun conservo mi manía por los componentes electrónicos, la corriente y el voltaje, la frecuencia de la señal y las pisadas de pájaro a medianoche sobre mi cabeza asustada.
Me dijo “primero te daré treinta mil pesos, luego te iras de vacaciones cuando termine noviembre”. Y aunque necesitaba herramientas y aparatos sofisticados me puse manos a la obra con Internet como perro de lazarillo y esa incoherente tendencia mía hacia lo elaborado y enrevesado.
Ayer por la noche termine el prototipo. En la foto 1 podemos ver mis tablillas de pruebas y observar la limpieza del alambrado además de la distribución premeditada de los integrados ^__^

En la foto 2, eran las diez de la noche, apreciamos la caja con los tres botones de la bomba de tiempo que me encargaron construir. El botón verde detona la primera bomba en la sala de estar. El botón azul derriba las paredes y suelta a los pájaros de sus jaulas.

El botón negro termina con el mundo de todos los días, destruye los blogs y hace búsquedas infinitas en google.