(El jueves llovió todo el tiempo. Era de noche. Nos arrebujamos el uno contra el otro. Mirando las luces. Espectáculo. Soñamos que teníamos miedo. Éramos dibujos. Criaturas imposibles. Estábamos desnudos y abrazados mirando la tormenta. A nuestro alrededor la oscuridad. Imposible. La lluvia goteaba de nuestros cabellos. Los relámpagos. Los estruendos).
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Recuerdo que llovía. El cielo se desmoronaba incomprensible ante nuestros ojos asustados. Nuestros cabellos, mojados, goteaban. Estremeciéndose. Afuera, la oscuridad, el follaje. Las presencias.
Pasamos el día entero desatados. Fulgurantes. De pronto se hizo de noche. Sin anuncio. Sin remedio. Y comenzó esa lluvia infinita y desesperada.
Entonces corrimos a ocultarnos a nuestra cueva protectora. Los estruendos. La violencia. Relámpagos. Estábamos abrazados mirando, completamente asustados y maravillados, el espectáculo aquel de resplandores fulminantes.
Entonces éramos criaturas-proyecto abrazadas en medio del miedo y la estupefacción que los dioses infinitos provocaban con sus fiestas gloriosas de aquelarre y dominación.
Miles de años antes ya estábamos, justo como esa noche, abrazados, mirando el espectáculo.
En mi sueño tengo que acomodar los muebles de mi cuarto porque ya me canse de la manera en que están acomodados. Así que me pongo a estudiar mi cuarto y las muebles y las paredes de mi cuarto y descubro que una de las paredes esta descarapelada.
¡Alguien vive ahí!, pienso.
Al poner mas atención me doy cuenta que puede verse un cable en medio de la pequeña gruta que hay en mi pared. Y recorriendo el cable, con la mirada, veo que ahí dentro hay alimañas, animales muertos y en estado de descomposición, son roedores sin cabeza inflados ¡parecen capullos con vida adentro que dormitan y se preparan para RESUCITAR!
Decido que tengo que hacer un exorcismo de mi casa porque en sus paredes viven pequeños demonios malignos que dormitan acumulando energías para al final despertar y destruirme.
Todo esta bien aquí. No te preocupes por nada. Trabaja mucho y diviértete. Pasea esas calles llenas de gente y compra regalos para Sofía. Yo pase dormido todo el día esperando comerme el mundo la semana entera, con mis proyectos y con mis líos. Ya quiero que sea sábado para que regreses y vayamos donde sirven esos platos de comida tan deliciosa que tanto nos gustan.
Cuídate y echa mucho desmadre.
B.
El mundo de todos los días es un pájaro dormido en el nido más inalcanzable del árbol infinito. Sueña que encuentra alimentos enterrados cuando picotea en las oquedades y entre las hojas secas. En el cielo las nubes escriben acertijos y los resuelven soltando chubascos y relámpagos de juego. Se escapa el silencio, con sus alas de fuego. Se escapa entre los cabellos, como río que baja, entre las piedras, redondas, frescas, dolorosas.
Despierta.
Un día despiertas (muy temprano) pretty drunk y comprendes que es mejor tirarse en la playa para dar tiempo a tu organismo para recomponerse. La noche anterior escuchaste en la tv a Denisse Merker hablar del tiempo. Estaban unos que discutían con autoridad acerca de la descomposición política del país. Un pelón estaba enfadado. Te recordaba a la maestra Minero con su voz agresiva y aleccionadora (¡Ora hijos de puta, o hacen la tarea o me los como con mis dientes de perro!). Otro que acostumbra vestirse de payaso tenia cara amigable y bonachona, una cara que te invitaba a sentarte en sus piernas y ponerte de a cuatro para que te diera tu merecido. Y te encantó que Denisse Merker confiara en que el paso del tiempo haría que todos esos movimientos populares violentos y abusivos terminaran por desgastarse y volverse puto polvo fino. Inofensivo.
…como esta arena caliente que ha terminado por volverse suave y resbaladiza. Tantas olas que van y vienen. Interminables. Que acarician e instalan esa confianza alegre que repite en tu cabeza mareada y perdida que es cuestión de relajarse, dejarse ir, con calma, papacito, así así, déjate ir, confía en mi, el mareo pasará pronto, tu tranquis, pasará pronto, veras que te vas a sentir mejor, ya…
De pronto Rodia, el puto playero quemado por el sol (tu colega de juergas), decidió que estaba borracho y aburrido por la voz del jodido Bob Dylan aullando el Leopard-skin pill-box hat. Y encendió la televisión. Entonces apareció Denisse Merker hablando del tiempo e interrumpiendo la gloriosa interpretación del jodido Bobby cuando tu ibas por la novena cerveza y casi de lado listeneabas al Bobby Desenfadado cuando este decía con su voz fulgurante y triunfadora de poeta desmadroso y descontrolado acerca del Brand new leopard skin pill box hat. Fuck!
Dame oportunidad. Puta bestia obscena. Es imposible contenerlos a todos. La visión es complicada. Ven. Tengo alimentos en la mano. Estrellas. Temblores ¿A quién le contaron las historias sin mácula?
Te miro con los ojos brillantes. Apuesto mi vida entera ¡Muéstrame a los ingratos! A los desenfadados.
Soy el más puto inexplicable. El más amoroso y expectante.
Quiero regresar contigo. Quiero regresar a casa. A la mas pura esencia.
Y tal.
Te echo tanto de menos
Irse a tomar por culo a la puta mierda cambia el punto de vista. Estoy desnudo. Ayer estaba mirando la estrella esa, la mas luminosa, esa que forma un triangulo complicado en medio de un mar de colegas asustadizas. Tengo problemas visuales. Constantemente los milagros aparecen y desaparecen. El sonido de las olas, la oscuridad. Dame una oportunidad para escapar al otro lado y no me veras el jodido polvo.
Lo juro.
Creo que tantas cervezas, tanto sol, me vuelven hilarante. Desenfadado. Dame oportunidad maldita sea.
¿Os conté que siempre es posible ir a tomar por culo del mundo de todos los días y (los bolsillos ahítos) subir a un avión para atravesar la mitad del país e instalarse en presuntuosos lugares?
Me lo ando montando. Soy un puto Rock Star. Todo mundo quiere que tire líneas para ellos.
¿En donde se oculta la princesa de promesas infinitas?
(se ocupa en cursos inofensivos a capullos de promesa)
Yo tengo todas las respuestas.
Unas veces resulta que llueve todo el tiempo y pasas el día entero bajo chubascos helados corriendo por tu vida sin recordar de veras las cosas más importantes y en realidad esenciales.
Otras veces no. Recuerdas que fuiste con A a comprar un naranjo para sembrarlo en el jardín de la casa. Estaban en Xochimilco donde venden todo tipo de plantas y flores y árboles y pequeños arbustos y de adorno y de fiesta y sorpresa. Compraron pequeñas plantas de frutillas picantes y cargaron todo para llevarlo al coche con los zapatos llenos de lodo salpicando en los charcos de mediodía. Una rana saltó sorprendida. Comieron alimentos preparados mientras echaban risas y hacían planes de bailes festivos y de aquelarre.
Era un día soleado y era de mañana. Vieron pequeñas plantas devora-insectos y casas de juego que parecían antiguas construcciones.
Quiero que siempre sea fin de semana para no despertarme temprano (¡maldito trabajo!) y mejor arrebujarme entre tus brazos de ensueño. Me muero.
Y te amo.