Nux fulguris

Ocúltate del dragón (B&B)

Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta. bellaCo estaba soñando que bailaba con Büilare. Era una canción que cantaban unas lombrices mientras masticaban sugus de naranja. Ambos se morían de risa porque las lombrices con sus dientecitos filosos les provocaban dolor de estomago. Estaban felices porque apenas comenzaba la primavera y había árboles morados por todos lados, además, podían comer puños de azúcar sin enfermarse. Era el cumpleaños de Büilare.

- ¡Dibújale una cola de perro, dibújale una cola de perro! -comenzó a decir una vocecilla en el sueño de bellaCo.

A Büilare le salió una cola de perro y bellaCo casi despierta de la impresión. Entonces la abrazo mas fuerte concentrándose en el canto de las lombrices y en los sugus anaranjados. Le dolía mucho el estomago mientras Büilare terminaba de convertirse en perro. Las lombrices cantaban mas fuerte con dientecitos alevosos, maliciosos, codiciosos, desesperados.

De todos modos no queria despertar.

Büilare con cola en su cumpleaños

Abrumado (viernes) ::

He puesto Tears From the Moon. Pasa de la media noche pero no puedo dormir. Sentado frente a los monitores y delante de la botella aun llena. No quiero pensar y sin embargo ya he confeccionado la totalidad de las actividades para el fin de semana. Quisiera que todo terminara sin mas demoras. Pero no puedo desengancharme. Por la tarde conteste la llamada insistente y después el día se volvió demonio. Era Ella. Rechacé ocultarme y dar la vuelta al compromiso. Era la hora de la comida y conteste y el teléfono me decía su nombre mientras sonaba arbitrario. Y entonces conteste y ahí estaba la voz preguntando qué pasaba. No hay escapatoria.

Doy vueltas al planeta tierra en el google earth que fulgura en la mac mientras mi cabeza da vueltas.

Cabroncete

Ni hablar, no tienes idea de qué van las cosas. Por mas que insistas. Ni hablar. Uno no puede ser capaz de atravesar al otro lado así de miserable y sin energías como te encuentras tu. Ándate a paseo a mirar el desfile indeseable y no vengas con tus remilgos y tus enfados a ensuciar los recintos sagrados.
Hay calles donde caminaste asustado y excéntrico y donde volabas con alas de fueGo. Siluetas y presencias que te acompañaban en tus andanzas y tus recuerdos. Hay escándalo y desenfreno en excursiones fantásticas donde solo recordabas que te lo montabas y disfrutabas.

Pero no puedes atravesar al otro lado. Corre a darte un puto baño y a sacarte las legañas y el vomito que te recubre entero. Corre a chingar a tu madre antes de que el fueGo de Las Visiones te deje mas hecho mierda de lo que te encuentras. Antes de que te saquen el alma y te dejen sin alternativas y lleno de fisuras.

Quieres un boleto a la resurrección y no ofreces mas que una lastimera e incansable letanía de lamentos aburridos y repetidos.

Aprisa (ficción)

Introducción

Hoy no fui a trabajar. Ni siquiera avisé ni nada. Nada más no fui a trabajar. Resulta que por la mañana me desperté muy temprano y me di cuenta de que sería un día soleado y sin nubes, me sentía muy tranquilo y sin perturbaciones (aunque tenia un día complicado). Cuando llegue al Fondo para Niños de México con A eran justo las ocho de la mañana y enseguida me recibió. Instalé las últimas modificaciones mientras A preparaba café. Todo hubiera estado perfecto si no es que me demoro diez minutos más de lo previsto: eran las nueve y diez minutos cuando tuve que salir de ahí corriendo y luego subir a un taxi y bajar de nuevo porque la calle estaba completamente invadida y entrar al metro y salir y correr y bajar escaleras y subir escaleras y detener otro taxi y explicar direcciones laberínticas para llegar al trabajo donde ya me estaban esperando desde las nueve de la mañana.

Un ritmo más calmado: desastre

Iba en el segundo taxi cuando advertí que pasábamos enfrente de la cervecería modelo. Me sentí mejor porque ya casi lo había logrado. El sol seguía en lo alto y supongo que casi daban las diez. Pero estaba mejor. La ventanilla del taxi completamente bajada dejaba entrar el viento que me pegaba en la cara. Íbamos corriendo a toda velocidad sobre la calle despejada, delante de nosotros un motociclista aceleraba alborotado y feliz haciendo un escándalo festivo en medio de la mañana luminosa. En la radio sonaba un jazz desconocido y de repente ya estaba inmerso en recuerdos cálidos de cuando íbamos a Chapultepec todos juntos y recorríamos esas mismas calles llenas de sol en excursiones felices, papá acostumbraba llevarnos caminando al bosque y todos éramos felices cantando canciones inofensivas mientras recorríamos aquel trayecto jugueteando en las vueltas y en las paradas. Entonces el taxista interrumpió mis recuerdos al tocar el claxón para llamar la atención del auto que iba cerrándose enfrente de el. Una mujer joven lo conducía. El taxista la rebasó ágilmente pero puede darme cuenta de que se trataba de una mujer muy hermosa. Lo siguiente que vi enfrente del taxi, íbamos muy rápido, fue al motociclista que, para esquivar un bache en el camino, dio una vuelta absurda que lo hizo caer y rebotar justo frente a nosotros. El taxista miraba por el retrovisor a la mujer del auto rezagado y sin poder evitarlo, sin detenerse, con esa velocidad inaudita que llevábamos, le pegó al motociclista y lo fastidio con un estruendo escandaloso arrancándole la cabeza con un estremecimiento del vehículo y un sonido macabro (sin transiciones todo se había vuelto de ensueño, de pesadilla). No sé cómo fue que sucedió pero la cabeza del motociclista saltó, rebotó, giró y aterrizó, a través de la ventana abierta del taxi, justo en mis piernas. Aun estaba viva porque los ojos abiertos al máximo miraban aterrados que el mundo se les terminaba en un baño absurdo de velocidad violenta indescriptible mientras la sangre explotaba sobre mi salpicándome entero e instalándome un terror nauseabundo que no me he podido quitar con nada. Por eso no fui a trabajar.

Primero

Había sol, en mi sueño había sol. En mi sueño siempre hay sol y es mediodía y hay árboles y tenemos hambre y echamos vacile correteando sobre el pasto verde. Hay ardiLLas que nos roban el alimento y patos maliciosos que nos engañan con su escándalo. Subimos a los árboles para robar semillas. Escapamos fulgurantes con el tesoro prometido.

Resuena la algarabía y, sobre nuestras cabezas, las nubes desfilan desbordadas. Recuerdo que había escapado de los deberes. La escuela y los niños atentos. Escarbamos para conseguirnos ídolos protectores. Recitamos fragmentos de hechizos olvidados. Teníamos la clave. Los días eran una fiesta continua y sin tristezas.

Lo peor de todo

Lo peor es cuando me estoy quedando dormido y siento la sombra esa en mi espalda, es como un golpe y un frío que me sube, un sonido violento que me golpea y una voz que me dice algo como un conjuro, un conjuro extrañísimo que no puedo recordar, me ha sucedido tres veces y no puedo recordar lo que me dice el conjuro. Entonces comprendo que mi sueño ha comenzado mal.

Así sucedió la noche del sábado. Al instante siguiente estoy en mi cama y quiero despertar y no puedo levantarme y tengo miedo. Pienso que estoy soñando y entonces me veo las manos. Pero lo que veo es la sombra de mis manos en el techo y es como si una luz detrás de mi (un reflector enorme) pegara en el techo y al extender mis manos frente a mi solo viera la sombra de mis manos en el techo. De mis dedos salen víboras y culebras, reptiles que bailotean. No me puedo despertar y eso me incomoda muchísimo.

Después, y tratando de pasar de la visión de mis mano y las culebras, me concentro en que de verdad estoy soñando y en mi cama todavía, así que decido salir volando ¿estoy soñando no? Pero no puedo salir volando. No puedo salir volando ni puedo despertarme.

Duda

¿Dije que no tengo miedo?

Luz

En la semana descubrí que de nuevo es marzo y que los días soleados han regresado. Casi muero. Hoy acabo de despertar y estoy mareado y creo que aun estoy borracho pero me la trae floja porque ya me ando dando un baño y me voy a largar a la calle a hacer fotos y a disfrutar de los días de sol que en estos meses del año aparecen como promesas y regalos.

Compadres

Ella y yo caminabamos a solas, entre sueños, al viento el pensamiento y el cabello, y de pronto, mirandome con ojos conmovidos “¿cuál fue tu día más hermoso?”, dijo su voz de oro, su voz sonora y dulce, con fresco timbre angelico. Mi discreta sonrisa respondio a su pregunta, y le bese la mano devotamente.
El compadre de Rimbaud, Verlaine y tal



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