Me fui a tomar por culo en la semana que acaba de terminar con el ipod lleno de rolas y con la cartera llena de billetes. El jodido dosmilcinco que termina no se portó ni miserable ni demasiado remilgoso e hijo de puta, sino todo lo contrario: digamos que me lo monté y que me comieron el alma los demonios maliciosos: (como sea) mi alma es eterna y escapiza y desmadrosa. Y aquí estoy de vuelta.
Gracias a mis compas virtuales que estuvieron atentos en mi ausencia. GraCias a todo munDo tambien. Gracias. Gracias. Gracias. Tres veces.
Ahora he regresado.
Y empieza dosmilseis. Y quiero que todos seamos demonios maliciosos y quiero que todos nos lo montemos y que nos comamos al mundo con nuestros dientes filosos y que nadie padezca ni se agobie.
Ese es mi deseo para dosmilseis.
Un puto deseo genuino.
Mañana iré a trabajar como todos los días. Será viernes veintitrés de diciembre y hará frío. Yo no quiero que haga tanto frío. Hoy visité dos farmacias y pregunté a los encargados qué podía tomar para la gripe. Me dieron cápsulas y jarabes. Estornudé todo el tiempo y la nariz me goteaba, mi cabeza zumbaba y tenia mucho frío. Me comí las cápsulas y me bebí los jarabes. Cuando llegué a casa llamé a la vecina. Llegó con una jeringa y me inyectó. Ahora es medianoche y me siento mejor. Ando fumando cigarros.
Un día el gato estaba buscando novia. Decidió que tenia que ponerse en movimiento si quería encontrar novia pronto. Se consiguió un trabajo haciendo comerciales en televisión. Exterminó a todos los ratones del vecindario para ganar fama. Tenia peleas todos los días con los perros callejeros tratando de obtener respeto. Ayudaba a las viejecitas a pasar la calle y cuidaba niños pequeños en sus ratos libres. Era el gato mas esforzado y bien portado de la comunidad felina, tenia el respeto de sus enemigos y una reputación intachable. Sin embargo el gato no veía resultados, no podía conseguirse la novia que necesitaba. Aunque todo el mundo lo admiraba y las pequeñas gatas solteras del vecindario pasaran la noche entera maullando bajo su ventana.
Pero era un gato necio. Firmo un contrato para una película de aventuras felinas. Recorrió el mundo entero y gano los premios mas inalcanzables. Se volvió el gato mas famoso de la galaxia entera.
Pero de su gata pareja no veía ni rastro siquiera.
Cuando era niño me gustaba mucho que mamá llegara. Ella siempre andaba trabajando y no la veíamos en todo el día. Unos días tristes y agobiosos. Unas tardes hijas de puta. Por la mañana estaba en la escuela y aunque había mas niños y niñas y maestras y dibujos en cuadernos cuadriculados, de todos modos no me gustaba. Me gustaba cuando era el recreo y me ocultaba atrás de los tinacos en complicados juegos donde todos corríamos a escondernos en medio de gritos festivos. Me volvía de colores y desaparecía como humo mientras las miradas se fatigaban.
Quiero volverme de humo nuevamente y ocultarme detrás de los tinacos donde hay nidos de arañas y pequeñas sabandijas de dientes brillantes. Me las comeré a mordiscos con mi hambre infinita y visceral. No me importa que en la carrera tropiece y caiga escaleras abajo rebotando contra los filos pum pum pum y desmadre mis huesos de nieve derretida.
Me volverán a crecer dientes de perro para asustar a las niñitas de vestidos almidonados y lápices de colores. Les daré besos en la boca y echaré a correr escapando de la maestra que me ha descubierto, con mis veloces movimiento de brazos. Y nadie podrá alcanzarme. Ni aunque saquen manguerazos de agua fría para detenerme. Robaré refrescos de sabores para aliviar mi sed y el jodido entusiasmo que cosquillea y me obliga a seguir y seguir hacia esa deliciosa luz que instala la luminosa mañana.
Y aparecerá mamá para darme alimentos y terminar con esas tardes silenciosas y pendejas.
La serpiente tiene una voz desquiciante. Plañidera, ruega todos los días. Se enreda en mi cuello intentando ahogarme. Insiste sin cansarse. Serpiente, demonio escapado del sueño infantil, ¡basta! ¡no insistas! Mucho cuidado tengo de escucharte ¡Serpiente! ¡Farsante! Cierra por fin tus horribles fauces. Que no alcanzo a escucharte. Estas vieja. Arcaica. Escúchame decir esto ¡Basta! Nada tienes para mi. Nada tengo que escuchar. Detente.
Ella sabe que mi cuerpo quiere sentirla. Que esta cansado de ese escándalo sin sentido que alrededor como en una fiesta de insanos se desata. La serpiente sigue. Ajena a mis suplicas. Sabe que es cuestión de intentarlo ¡Serpiente!

Tengo una pistola en la mano. Si me dices que te apunte a la cabeza entonces todo se acaba ¿De donde sacaste todas esas historias descabelladas? Hace frío y afuera solo se ven sombras mientras todo duermen. Hace frío y parece que el camino es infinito. No puedo abrazarte porque el sueño me impide moverme. Entonces escapas feliz.
Buscamos como escabullirnos con una sonrisa y palabras amables.
Las paredes arrojan sobre nosotros historias insensatas. Se escuchan voces y algarabía ¿de qué manera estúpida se ha vuelto mierda el mundo para que todos aúllen a una?
Te abrazaré toda la noche aunque la noche sea apenas de tres segundos y nuestra respiración termine al instante siguiente. Te abrazaré como si un segundo sea un mundo entero.
Te doy besos en la boca.
Si yo tuviese la llave que vos, señor demonio huidizo, buscais, ¿qué estarias dispuesto a dar por una copia en plata?
Podrías atravesar tus pesadillas, quemar vivos a tus monstruos del otro lado de esa lluvia. Pero…¿que ofrecerías a cambio?
Escrito por magma en Diciembre 4, 2005 06:10 AM
Te doy mi vida como puede leerse en este bloG escapizo, con mis agobios y mis aquellares, con mis mentiras y mis dibujos, mis verdades y mis demonios. Te doy todas mis alegrias y mis temores.
Pero necesito La Llave Original. La jodida y auténtica Llave Original. Quiero atravesar al otro lado. Nada de copias en plata.
El humo escapaba perezoso de las casas a las orillas de la aldea. Amanecía. Soñaba que llegaba fatigado con un conejo y tres raspones. Estudie toda la mañana lecciones de aventuras y descubrimientos. Cuando sea grande quiero ser mago, dije, cuando me tocó el turno, tendré barbas y dientes de oro, conoceré todos los secretos y diré palabras mágicas, convertiré en ranas a los enfadosos y demonios maliciosos a mis mejores amigos.
Entonces todo el tiempo era media día y jugábamos a arrojarnos agua y a inventar complicadas injurias. Nos mordíamos las manos y correteábamos bajo la luz priístina del medio día.
Huíamos a ocultarnos cuando las nubes aparecían anunciando el final del día. Entonces el rostro despreciable de las odiosas arpías se distinguía.
¿De que mente horrible y enferma salió esa despreciable imagen que nos veía cuando sacábamos peces del río al mediodía?
Todas nuestras idea de salvación no son sino meras ficciones tejidas laboriosamente por aquello que sabe siempre y a cada momento de la futilidad de nuestros empeñosos intentos.
Quiero ser demonio huidizo con la llave del reino raptado para atravesar mis sueños y llegar al otro lado de la lluvia y de la anarquía.