Había, por lo visto, una corriente de aire tremenda haciendo de las suyas ahí arriba, amontonando los capullos de nube en un sitio, ora amontonándolos en otro, formando nubes gigantes y abombadas y luego deshaciéndolas.
La profesora caminaba entre los pupitres cuando advirtió que no estábamos poniendo atención. Y es que yo volteaba la cabeza hacia arriba y luego miraba a mi alrededor para ver quien se había dado cuenta de aquel prodigio. Éramos muy pocos. Entonces la maestra preguntó y señalé hacia arriba para decir: es un puto mar.
Arriba, sobre nuestro recinto de estudios, sobre el salón de clases, no había sino un cielo enorme y gigantesco que era un mar extensísimo donde se formaban las nubes una tras otra y luego se deshacían.
Podría decir que todo aquello era como movimiento de agua en un mar transparente. Movimiento de agua, no de las olas. Como cuando arrojas algo a una superficie cristalina, un río, una cubeta de agua. Solo que este era un mar gigantesco. Un mar gigante sobre tu cabeza ¡Era un mar transparente! Con nubes que se hacían y se deshacían a una velocidad increíble gracias a las corrientes de aire que allá arriba corrían con una libertad imposible.
El sábado pasado me fui a bailar toda la noche a un antro de Garibaldi. Estaba con una muchacha que a las tres de la mañana me dijo que se casaba conmigo. Yo le dije que tambien me casaba con ella. Y nos quedamos mirando a los ojos eternidades. Luego seguimos bailando.
Ya de regreso me persiguió por las calles vacías donde amanecía después de que no me dejó entrar a su departamento y le dije bueno entonces me voy y me di la vuelta rumbo al mío y camine una calle pensando en dormirme mil horas y escuché un grito y era ella y me alcanzó y hablamos y la calle estaba vacía y amanecía pero ni nos pusimos de acuerdo ¿para que me alcanzaba? y me marché todo borracho, ambos estábamos borrachos, y me marché, digo, y me fuí a dormir a mi cama a las 7 de la mañana.
Pero yo no me casaba, nada mas andaba ahí envuelto en los acontecimientos, ya sabes, ese tipo de situaciones donde te dejas ir y dices incoherencias porque todo es muy divertido y actuar de otra manera no haría sino arruinar una situación en donde todo aparece cálido y agradable y mejor todo lo que haces es disfrutar y realmente pasártelo bien dándote besos y abrazándote y bailando y bebiendo botellas y mareándote y festejando tambien sin otra cosa en la cabeza mas que la diversión y ya.
En un momento dado pasas de eso y dices no quiero. Te comiste un dedo y te arrancaste la mano entera. Ora ibas y ora venias. Limpiaste en todo momento tus zapatos. Aun cuando entrabas en las reuniones y todos te felicitaban. Después todo llego a volverse lo mismo y te comiste los arcoiris y las medusas. Uno es enfadoso y delincuente. Las medusas amenazaron con dientes crueles ¿Los arcoiris?
Desperté porque en el sueño se revolcaba de dolor mientras los perros le comían a mordidas. No quise esa horrible imagen donde todo era tan doloroso que mejor desperté. El cuarto estaba oscuro y mi cobija se había caído. Tenia frío y me acurruque de nuevo. Entonces me dormí pero el sueño insistió neciamente.
Y de todos modos no quiero . Ya no quiero. Digamos que yo paso ¿Y los arcoiris?
^___^
Nos metimos a aquel starbucks y platicamos hasta la medianoche. Reímos mucho cuando le platiqué del ratón que maté y que se quiso comer a Sonia, mi tortuga. Cuando llegué se estaban peleando y casi le arranca la cabeza. La tortuga estaba asustada y alzaba sus patas y roncaba violenta. Entonces llegué y le agarré a escobazos. Corrió el hijo deputa debajo de la cama y entonces aullé a jicoTe. El cabron llegó desconcertado para comerse al infeliz roedor ese. Había sangre de Sonia en las piedras de la pecera y faltaban dos pececillos.
Había estado ausente todo el fin de semana y cuando llegué aquello estaba hecho un lío. Fue cuando comenzó a morirse de risa y la gente nos miraba y mejor pedí mas café y en tanto le platicaba, incansable, toda la escena, ella reía y reía sin parar.
Nos habíamos comido entera aquella tira de pastas que habíamos conectado. Era media noche y después del starbucks fuimos a tomar por culo al antro ese donde sonaba aquella música imposible de DJ Tiesto.
Entonces todo era diferente porque estábamos juntos y podíamos hacer toda esa clase de cosas que hacen los que están enamorados y juntos y tienen la noche por delante y tienen dinero y saben que el mundo es una mierda continua y no hay mas alternativa que la de dejarse ir y dejar que el mundo ruede.
Recuerdo que comimos antes de pedir botellas y de pasar la noche entera bailando.
Amanecimos literalmente en un parque. Yo buscando mi camisa y muriéndome de frío y ella entre unos arbustos acurrucada entre las piedras y tres ardillas.
Ahora mismo me siento bien. Es lunes por la mañana y me di cuenta de que es 17 de octubre. Uno no se da cuenta del dia en que se encuentra a menos que se lo medite bien: de que se detenga y diga basta. He puesto Fly Me To The Moon y he cantado. Me comi el pan y el vaso de leche y me puse de cabeza tres minutos. Ahora son las 7:45 por la mañana y yo me voy a la calle, al trabajo y tal. Me siento bien.
Yo soy el One Mother Fucker.
Yo soy.
A veces se me olvida.
Pero yo soy.
Seré directo. Si me dices que te compre pasaré de ti. Caminaré por la playa y el sol nublará mi visión. Tengo una pistola en la mano y te acercas, si me dices que te compre, te doy un puto balazo y te desmadro la cabeza ¿dije que éramos uno solo?
Tengo una visión: soy un esqueleto y los niños cantan coplas a mi alrededor.
Acércate. Alrededor no hay nada. Solo la oscuridad y las voces repitiendo plegarias. Recorremos pasillos incomprensibles. No es una historia de luces ni de risas ni de comidas ni de amores risueños.
Acércate. Era de noche y abriste las piernas y por la tv muda las historias se sucedían y me arrancaste un brazo y te aullé maldiciones y te comí la esencia y con tus dientes filosos desmadraste mi cabeza y me disparaste y la noche se lleno de escándalo y disparaste una vez.
Y disparaste dos veces.
Y disparaste tres veces.
Cuando leí a José Agustín, hace más de diez años, quise ser como el. Ja. Leí todos los libros que enumera en su autobiografía. Scot Fitzgerald, Nabokov (Lolita, casi muero)…
…me enganché al rocanrol. Compré todos los discos de los Doors y de los Stones, de Janis y de Bob Dylan. Era un cabroncete de 19 años pero me conseguí dinero y me los compré. Y no paré. Le llegue a Rimbaud (puto fan de Rimbaud soy), a Baudelaire, a Verlaine, al Conde de Lautreamont. A Camus, a Sartre, a todo el Personal Existencialista. ¡Parmenides Garcia Saldaña¡ Leí las teologías chamánicas y de Maria Sabina y leí a Gordon Wason y me fui a los museos a ver las piedras antiguas y me fui a Huautla a ver los hongos y a Guadalajara a comer plantas enteógenas. Hice suertes con el I Ching. Conocí a KEROUAC. Y a toda la pandilla Beat. The Beat Generation y tal. A Ginsberg y sus Aullidos, a Burroughs y sus visiones. Le llegué al asqueroso de Bukowski (todo un Jefe). Leí toda la historia de los adictos y los Alegres Desmadrosos (Los Merry Pranksters) y la revolución Hippie y todo era lo mismo con la literatura y la musica y las drogas. Y leí a Yourcenar (me gustó mucho) y a Gustav Meynrink y a Carlos Castaneda (soy fan de Castaneda) y de ahí me encontré con Carmen Mondragón y el Doctor Atl y de vuelta a los museos y Rodríguez Lozano y Frida Kahlo y los viejos edificios del Centro Histórico, Mexico DF la capital. Y recorría las calles. Y de José Agustín saqué tambien La Iliada y La Odisea y Los Mitos Griegos y a José Revueltas y a Nietzche y Edgar Allan Poe y aullaba Road House Blues (y the future is uncertain & the End is always near) y queria ser como Neal Cassady (Dean Moriarty en On The Road) y leí los Libros de Fernando Benítez y de la antropología y los antiguos habitantes mexicanos y fui mil veces a Teotihuacan y a las pirámides y almacene piedras antiguas y leí el libro de Albert Hoffman y de sus descubrimientos alucinantes y supe de Cadmo y Harmonia y de Persefone y de Hades y del aquelarre mítico del Rapto y de Los Misterios de Eleusis (que me fascinaron) y leí a Norman Mainler y leí la Vida del Buscón de Quevedo y Me compré La Rama Dorada que habla de Balder y de sus compadres los Dioses Escandinavos y del Mítico Valhalla y de cómo Balder se murió atravesado por un muerdago y estoy seguro que de ese libro Jim Morrison sacó la frase de Not To Touch The Earth y descubri a Cortazar y a ¡Rayuela! y Rocamadur y La Maga y Oliverio y el Mate y casi muero y luego más literatura de las creencias antiguas de México y las Tecnicas Arcaicas deL Extasis y todas las tragedias de Euripides y Sófocles y me hice fan de Odiseo y de Aquiles y de los Ayax y me busque mi nombre griego y luego seguí y seguí y seguí con Kafka y con Eugene Ionesco, y Soren Kierkegaard (uuuuuiiiii), William Carlos Williams y Robert Graves con sus Mitos Griegos y Aldous Huxley y a Carmen Boullosa (soy hiperfan de ella), Ana Karenina me mato, Dostoievsky y ¡Crimen y Castigo! Quise ser un puTo Rodia asesino!
Hasta que en 2000 descubrí Internet ^____^
(El Jefe)
Fui con la doctora el lunes pasado porque necesitaba un certificado medico. Salí y aun estaba oscuro. Subí al colectivo y atravesé la ciudad y me dio hambre pero no podía comer nada así que me aguante las ganas. Cuando llegue la doctora me atendió de inmediato y me sacó los zapatos, me dijo:
- Súbete a esa bascula
Luego me revisó los latidos del corazón mientras me contaba sus aventuras con los pacientes. Parecía que tenia sueño. Le pregunte si podía fumar un cigarro y me dijo que si. Pero mejor afuera. Luego me tomó la presión y me quité la camisa. Estaba todo rasguñado y se sorprendió. Le dije que me caí del camión y se echo a reír con ganas. Cuando me preguntó si tenia resaca le dije que si.
- Puedes ponerte los zapatos -me dijo
Comenzó a escribir el documento certificado y entonces se me ocurrió contarle lo que había soñado apenas unas horas antes. De que estaba viendo los zapatos de una muchacha que esperaba un taxi en el cruce de Eugenia y Av. Universidad, de que en el sueño pensaba que eran unos zapatos de poca madre. Eran unos zapatos de bota pero no eran botas sino solo unos zapatos negros. Parecían unos tenis pero no eran unos tenis. Tenia muchas ganas de acercarme a preguntarle por sus zapatos negros. Pero no podía acercarme y solo me quedaba ahí nada mas mirando sus zapatos negros. Y de verdad que me moría por preguntarle por sus zapatos. Unos zapatos auténticamente chingones. Pero no podía hacerlo. Era un sueño de esos donde no te puedes mover para hacer las cosas que quieres hacer. Aunque te lleve la vida no te puedes mover y solo te quedas ahí mirando.
La doctora me dijo que la había cagado. Que debí haberle preguntado. Yo estuve de acuerdo. Cuando me dio el certificado medico me dijo que tenia la presión alta
- ¿Ves luces de colores? ¿estas mareado?
Le dije que no y me dijo que no era normal, me aconsejo revisarme la presión durante una semana.
- ¿Has estado en muchos lados?, ¿tienes mucho trabajo?
Comprendí que eran sus preguntas de rutina y le dije que no se pasara.
Antes de irme nos fumamos el cigarro en la salida y me repitió que la había cagado. Le dije que si y luego me despedí.
- ¡La puta presión! –gritó- cuídatela y no lo dejes.
Saqué otro cigarro y me alejé caminando.