Entonces aposté porque el escenario era el mismo de otro más y subimos al otro extremo a platicar y a pintar nuestras conversaciones en carteles de colores haciendo malabares y acrobacias casi casi desnudos pero nada mas reÃamos y yo de lejos descifraba jeroglÃficos, subido a la parte más alta del escenario y entonces comenzaron los rumores y las suspicacias y salimos donde era de noche y fue cuando reconocà el escenario y jure haberlo visto antes pero no estaba la escuela-recinto-desbordado pero si la mega tienda departamental y la amplitud esa y además un rostro que se habÃa dado cuenta y solo me miraba y esperaba una reacción que mejor nunca llegó y todo paso como en las peliculas cuando el mar se come morosamente la arena de la playa y la tarde es cálida y la mamá dice “ a donde nos lleve el aireâ€? porque entonces te das cuenta de que el personaje sabe que el escenario siempre será el mismo y para qué agobiarse o complicarse la vida si en cualquier momento pum! podemos salir disparados como cohetes a recorrer el los cielos con movimientos veloces de nuestros cuerpos como de flagelos o leucocitos voladores y ver las caras-naricitas-de-boton* de l@s coleg@s en todas partes. Y mejor ya para que me enfado mejor es no colaborar demasiado con esos sueños y escenarios repetitivos y besucones. Va.
Nuez tiene colmillos de perro y una risa como de loco. Le gusta platicar chistes y contar historias de brujas. Se muere si le invitas a comer y hay tacos de pollo. Es un traGon y un desesperado. ComerÃa lo que fuera: bichos y alimañas. Le matan las muchachas bonitas y le gusta comérselas a mordiscos pequeños. Siempre anda aullando en las calles y nunca lo ves sentado esperando ver los eclipses y las serenatas. Cuando fuma se marea mucho y se le quita si come basurillas como golosinas o refrescos de sabores. Su mascota es un gato salvaje que siempre esta arañado y con heridas de peleas y chichones. Antes tenia una tortuga que se comÃa las hormigas y se quedaba quita por meses. Pero ya no. Le gusta hacer dibujos de monitos cabezones y colmillos filosos.

Hoy tuve el segundo sueño. El primero lo recuerdo muy vagamente, solo que tenia hambre e Ãbamos a comer y comÃamos todos sentados en una calle y nos repartÃamos la comida. En este no, en este sueño yo caminaba por las calles y veÃa a Rosa y pasaba de largo pero ella extendÃa su mano y me atrapaba y reÃa y yo tambien reÃa pero me escapaba de sus manos y ahà la dejaba. SeguÃa caminando para meterme a un túnel del tiempo que era como un pasadizo en la ciudad y que me permitÃa salir como si regresara las calles y entonces yo regresaba dos calles adentro de ese túnel y cuando salÃa otra vez hallaba a Rosa en el mismo lugar y entonces si me detenÃa a preguntarle ¿qué haces aquÃ? Y ella no querÃa responder y solo platicaba sin sentidos y la gente se detenÃa a vernos y un hijodeputa gordo y cabrón me decÃa de lejos casi murmurando, me decÃa mientras ella me seguÃa platicando y yo me daba cuenta de la gente que nos rodeaba, me decÃa “es una putaâ€? y yo lo odiaba y le quise decir a Rosa mejor vámonos afuera para platicar a gusto pero entonces el sueño se terminó y ya no pude enterarme qué hacia Rosa en mi segundo sueño.
¿Si te duermes y de todos modos tienes sueño?

¿Por qué al terminar los comerciales todos los locutores de la radio y la tv empiezan a hablar y, digo, por qué cuando empiezan a hablar lo primero que hacen es tronar la boca?
Como si tragaran. Como si tuvieran la boca llena de baba.
No es difÃcil bajar del árbol. Bajamos como demonios a recoger semillas, basurillas que la gente deja. O alimañas extraviadas. Todo el tiempo tenemos hambre. A veces mejor dormimos lejos de las miradas, asà olvidamos el hambre. Cuando es de plano necesario, bajamos. Recuerdo cuando estábamos en jaulas y nos daban comida, entonces estaba bien. Diario nos daban comida, semillas sobre todo, cáscaras y plantas verdes. Pero no nos gustan las plantas verdes. Un árbol no se come. Un árbol es una planta verde. Un árbol nos sirve para dormir y protegernos. Pero no se come.

A veces sucede que son dÃas soleados y podemos bajar de los árboles sin necesidad de preocuparnos demasiado. Son dÃas sin gente porque el parque esta cerrado. Entonces llegamos hasta el lago y miramos a los patos. Un dÃa quiero ser pato. Flotar con mi culo emplumado y recorrer todos los rincones de esa gigantesco lago donde sopla el viento y donde brilla el sol y donde no hay peligros ni complicaciones. Los patos hunden su cabeza en el agua verde y dicen cua cua y se juntan en corrillos a platicar sus aventuras. Sus pato-aventuras. Los patos nunca se pelean, todos son amigos, siempre están echando desmadre. Además, los dÃas de gente no tienen que preocuparse por nada: la gente no puede alcanzarlos porque ellos viven en la isla central del lago y andan flotando ahà y la gente nada mas lo ve pero nunca intenta hacerles daño. Eso es un misterio: nosotros si tenemos que cuidarnos. Arriba de un árbol. Porque ellos te agarran y te maltratan y te quieren llevar a lugares lejanos y si traen compañÃa como gatos o perros esos nos comen a mordiscos o nos corretean y nos asustan con sus dientes filosos y sus garras feroces.
Las ardillas somos mas chicas. Por eso subimos a los árboles y desde ahà observamos todo alrededor y, cuando se puede, bajamos a comer cáscaras o alimañas inofensivas o alguna semilla olvidada, como nueces o frutas pequeñas.
Pero casi no me gusta ser ardilla. Porque siempre me ando cuidando del peligro y, además, siempre tengo hambre. Mejor quiero ser pato. Si, quiero ser un pato.
Nada, que el blog estaba siendo victima de un super ataque spammer y yo no tengo tiempo de curarlo.
Y luego estaré ausente por unos dias, ando trabajando mucho y no tengo tiempo ni de respirar.
Mientras tanto he desactivado los comentarios en todos los posts.
Zaz.
Desperté hecho polvo, tope mareado y con miles de años de sueño encima. Mientras tomaba un baño recordé las cosas que habÃan sucedido la noche anterior. Las platicas virtuales. Las estupideces que habÃa escrito. Que habÃa prometido. Estaba hecho polvo cuando salà del departamento. Y luego, al caminar por ese pasillo lleno de gente apresurada en el metro me pregunte a mi mismo: “eh ¿que tal te sientes so recapullo?â€? y me conteste al instante siguiente: “puto hecho polvo y aun borracho y no se cómo es posible una jodida vida en estas circunstanciasâ€?.
Entonces me puse el iPod y me llegue a la fila de tickets para entrar al transporte colectivo metro y entré y me confundà y me estreché y casi muero atropellado y revuelto con la gente hasta que llegué a destino y tal: al trabajo y eso, mareado y sediento y cansado y fulminado a muerte.
Pero era viernes. Tiré miles de lÃneas confusas y luego llego la hora de comer y mientras eso sucedÃa temblé y me agobie y tenia sed y sueño y dormitaba y me dolÃa el estomago y la cabeza y todo daba vueltas y nadie se daba cuenta de mi tormentosa situación porque todo este tiempo me he vuelto un súper demonio engañoso y mentiroso y siempre con mi lado más meloso y sin confusiones y la gente dice que soy pan: un puto pan alimenticio y cálido y amoroso y tal y mi disfraz es total y absorbente y fulminante y excelente y sin la mas mÃnima duda.
Cuando dieron las cinco de la tarde el mareo habÃa cedido y sin duda que la comida de las tres de la tarde habÃa ayudado a mi desmadrado organismo a recomponerse. La mesera sonreÃa y tuve pensamientos obscenos. Las cosas comenzaban a ajustarse. Pedà sopa de tortilla y un puto sope de bistec. Lo bañe de salsa picante y me lo comà y pedà coca y me descubrà carcajeando con las anécdotas taradas de mis colegas del trabajo. La mesera me mataba con su sonrisa amigable y sus intentos amables.
Al instante siguiente estaba solo en medio de la calle.
AnochecÃa.
Y Claudia haciendo la calle miles de kilómetros lejos de mi.
Puta mierda de vida.
Si algo le entendà a martim es que patear dragones es algo asà como mandar a tomar por culo las dificultades mayores y volverse demonio y comerse el mundo y pasar de las dificultades y de los agobios.
Cada uno de nosotros tiene sus propias imágenes y figuras. Sus propios demonios. Los demonios de martim me matan: ahà vamos: pateando dragones y montandonoslo como es debido.
Pero mis figuras no son dragones. Como sea me gustan.
Ruru me regaló un dragón. Un súper Dragón. No lo patearÃa. Me montarÃa en sus escamas verdes y echarÃa a volar con el. Escupiendo fuego sobre las aldeas y haciendo correr a todo el mundo: “abranla hijos deputa que llego el demonio Nuez con su jodido draGón como demonio devoratodoâ€?.
Si.