Nux fulguris

(xx)


Te dejaron

pálida

y vacía

como

hoja

en

blanco

(xix) La bruja


Con la delicadeza de una serpiente que devora a su víctima, el demonio-bruja que apareció ante ella le cogió el rostro entre sus manos y dijo:

- ¿Quieres vivir conmigo?

Era un demonio estúpido, no se daba cuenta que Mirisha no podía hablar como esperaba, que toda ella era un terror helado que ni la mas beatifica visión podía haber hecho reaccionar. Tal vez anteriormente, con otras víctimas, había obtenido una respuesta, cualquier clase de respuesta, un gruñido, un grito, una negativa aterrorizada, o una aceptación incondicional. En este caso, si la reacción de Mirisha a la pregunta del demonio puede considerarse una respuesta, entonces el demonio no la reconoció; su desconcierto ante el rostro petrificado de Mirisha era autentico; y ese fugaz instante que perdió tratando de comprender fue aprovechado por Alona que como un ángel aparecido le arrebató de las garras a Mirisha desprotegida.

(xviii) De la conclusión del rapto


Y cuando el final parecía inminente, las tres furias comenzaron a discutir:

  • La mas vieja de ellas queria llevarla al infierno de inmediato.
  • La de enmedio insistía en disfrutarla lentamente.
  • La más pequeña le golpeaba aquí, jalaba allá, trataba de hundir sus filosos dientecillos en los brazos y piernas mientras escuchaba, sin interés, los parloteos de sus compañeras.

Me he condenado, se dijo Mirisha. Estas brujas me raptaron. Me comerán viva. Azotaran mi espíritu, lo guardaran en su guaje embrujado. Estoy muerta. Me caí de un árbol porque las brujas mandaron a su pájaro ejecutor. Morí y subí al cielo. Pero me rechazaron. He sido mala, si, y me he condenado.

Como en un sueño, la esterilla de extraños diseños se disolvió bajo sus pies. Y ante sus ojos, los tres demonios se hicieron uno solo.

Estoy muerta, insistió Mirisha.

(xvii) Niña-ardilla

En ocasiones puede ser más sutil que una sombra inmóvil; que el murmullo en el mundo de ese viento cargado de esperanza anunciando el amanecer.

(xvi) El rapto


Vestido de noche, el pájaro-hoja golpeó con alas de carbón y hielo el rostro aterido de Mirisha; con el viento helado que produjo su vuelo estrechó el cuerpo inmóvil hasta que la princesa sintió polvo los huesos y de ella no quedo sino una sombra más en aquel jardín desolado.

Un instante antes de que el dolor la hiciera desfallecer, las ramas del árbol le parecieron -¡el infierno!- la oscura cabellera de una hermosa bruja que la miraba con ojos gélidos.

Tardo mas tiempo en caer del árbol que en ponerse de pie con un salto.

Supo que la oscuridad -al alcance de su mano- estaba viva y que se movía frente a ella.

Descubrirse instalada en una visión de ensueño le quito el aliento: tres bestias le rodeaban amenazantes, dispuestas a saltarle encima en cualquier momento; desde un punto desconocido, un pálido rayo de luna la señalaba.

(Si hubiera podido verse así misma, le hubiera matado al instante el brillo sobrenatural en sus ojos.)

Pero descubrir la esterilla donde estaba parada fue demasiado, al caer de rodillas sobre ella las tres bestias estrecharon su cerco. Mas no parecían tener la intención de atacar.

Era la misma esterilla del sueño incoherente. Los mismos extraños diseños que mostraban escenas -ahora podía verlo con claridad- en un bosque antiguo habitado por enormes y frondosos arboles donde se confundían toda clase de pájaros multicolores, mariposas que parecían flores, abejas, avispas. Un río atravesaba el bosque. Había, en los pequeños remansos que formaba, ranas, garzas, tortugas, peces; y en las aguas que corrían incesantes, peces voladores. Entre el intenso follaje verde, la gente jugaba, correteaba, reía, platicaba, cantaba o descansaba bajo las sombras en constante movimiento de los arboles, o chapoteaba en la orilla del río, o se bañaba desnuda. No había en sus rostros aflicciones ni temores. Mirisha se sintió transportada al descubrir, en medio de aquella complicada visión, remolinos de flores de todo tipo que invadían aquel bosque perdido, flores que vivían al pie de los arboles y en las orillas del río, que estaban en el cabello de la gente y en sus vestidos, que aparecían en sus platicas, en sus canciones y en sus risas. Eran flores de todos los colores y formas. Flores parecidas a estrellas caídas del cielo, campanas gigantes, doradas, plateadas, con dibujos y sin ellos, caracoles, sonajas, colas de pavoreal, mariposas encantadas, alas de pájaro, esmeraldas, frutas maduras, notas musicales, remolinos multicolores.

Un gruñido la reintegro a la oscuridad. Frente a ella estaban los tres pedazos de noche. Ya no eran más tres bestias enfermas, ahora eran tres hermosas furias con ojos de hielo que la miraban cruelmente.

Ahí parada, sobre la esterilla, a punto de ser arrebatada, la princesa parecía no tener salvación.

Eso

A veces da la impresión de que algo esta mal. De que las cosas no funcionan correctamente. Quisieras correr pero no tienes un lugar a donde ir. Todo aparece tan necio, tan simple y aburrido. Pero eso no es todo. Porque no me estoy explicando. No es que las cosas “aparezcan” como si solo con mis ojos las estuviera viendo. No. Es mas bien una ansiedad que comienza como una incomodidad dentro de uno mismo. Pronto aparece un indefinible dolor en la boca del estomago. Que no es del todo un dolor en realidad. Que si eso fuera, con echarse uno una pastita con eso se solucionaría. Es una creciente incomodidad que lejos de calmarse comienza afectar los brazos y las piernas. Y de pronto, ahí estas, triste y azotado pensando que todo esto es una puta mierda.

Nunca te lo propones. Solo sucede.

abejas

En una calle de la ciudad cerca de los viejos mercados de comida, donde aun hay mucha gente a todas horas y todos los dias, hay miles de abejas. Caminas por ahí perdido, no sabes como sucedió, y de repente estas rodeado de abejas. Te alarmas de inmediato. Pero adviertes que si permaneces frio calmado y mesurado las abejas no te van a hacer nada. No te hacen caso. Las abejas estan enfocadas en lo suyo ( no tengo idea que es lo suyo) y vuelan alrededor tuyo sin intenciones de lastimarte. Después de la impresión inicial sigues caminando como si tal la cosa. Te das cuenta de los locales-comercios de frutas y dulces que llenan esa calle, tal vez eso tenga que ver. Es muy raro. Las abejas son miles, algunas se detienen en tus brazos, vuelan sobre ti.

Quieres correr, pasar de esa calle. Caminas.

pintar la casa

Cuando se necesita echar una mano a las paredes porque ya están muy maltratadas y se caen de manchas y abolladuras compro un galoncito de pintura. Es fácil ponerse manos a la obra. Primero se necesita orden. Después puedes proceder. Debajo de la cama no hay nada, ya lo mencione en otro post. Esa es la premisa: lo que no sirve a la basura. Si necesitas algo lo puedes comprar después, así que tira a la basura esa bocinita que arrancaste a la vieja grabadora, tira a la basura esos audífonos viejos que nunca usas. El espacio que te rodea debe estar limpio y despejado. Separas la cama de la pared, separas el mueble de los libros y el escritorio. Y entonces: a darle. Vale, tienes tres cubetitas, digo “cubetitas” porque deben ser recipientes chicos: rebajas la pintura con agua, condimentas y tal.

Pintar las paredes es sencillo, la brocha debe ser nueva: un consejo: cuando la acabes de usar la tiras a la basura, lo que no sirve ¿para que lo guardas?, después, cuando necesites una brocha, vas y compras una nueva.

Con tu brocha nueva pintas las paredes ¿de qué manera? de la manera mas sencilla, déjate ir, dale de arriba para abajo y el ritmo vendrá en tu auxilio, todo es natural.

Al final todo aparecerá decente, sin garabatos en la paredes ni leyendas del tipo: “aquí estuvo su mero padre cabrones”.

Oye

Si estar cerca de ti significa que estaré lejos de ti
Es porque ahora no estas aquí y sigo pensando y deseando
Y extrañando y desesperado por tenerte junto a mi.



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