Encontré al que iba A Por Todo tirado en un sucio paradero de pantitlan. Tenía un pan duro en la mano y decía sinsentidos mientras las moscas le comían los mocos que resbalaban de las costras, pus y marañas de pelo revuelto que salía de sus narices. Sentía un asco como nunca lo había sentido. De tristeza nada. El hijo de puta parecía que lo disfrutaba. Al acercarme noté que tenía los ojos al revés. Me dije: este cabrón esta poseído. Entonces, sin mediar intención alguna, solté una gran patada en su cabeza. Ni siquiera eché a correr, supuse que aquel pobre miserable no tenía ya ni fuerzas ni energía para defenderse. Cuando mi pie dio contra su cabeza me llené de una sensación desconocida, no era malo, me sentí triunfador y volví a dar con más fuerza sobre aquellas nauseabunda y horrible y despreciable hijadeputa odiosa podrida putrefacta cabeza adicta.
( Yo era feliz ahí. Violentando al hijo de puta aquel en una mañana por fin azul después de días enteros como fin del mundo, grises y lluviosos, tristes y vacios, silenciosos pasillos de hospital, gatos perdidos, arboles muertos, pájaros sin nido, un relámpago estalla en el cielo, flores destruidas, todos están muertos, no hay esperanza y los créditos en la pantalla oscura del cine mientras papá ronca en la hilera y toda le gente sale dejándonos solos en aquel galerón enorme.)
Seguí pateando hasta que yo mismo perdí el control. Supongo que fueron las infecciones. Y mi horrible parecido a el. La transición fue instantánea. A la tercera patada mi pie se hundió literalmente en su cabeza. La partí. Se resquebrajó. Un chorro de sangre saltó sobre mi cara. Entonces di mas patadas destrozando mas huesos hasta que todo era sangre y fragmentos de arterias y de cartílagos y resbale sobre el (hacia el) y caí y me comencé a hundir, la sangre inundaba todo, mis pies hundidos huesos enterrados en aquel horrible sueño, borracho despreciable, que me asfixiaba y me tragaba en una trampa que no era promesa sino juramento y maldición porque no podía despertar y entre mas patadas daba, mas me hundía y me convertía yo mismo en aquel horrible espectro tirado ahí con mocos escurriendo y moscas revoloteando y un pan mugroso en la mano repitiendo incomprensibles mantras y rezos sin dientes ni salvación.
Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta
bellaCo vio en la pantalla que la pequeña silueta saltaba agitando sus manitas. Casi muere de la bendita impresión. Olvidó al instante la cartera perdida. Los siete mil quinientos pesos. Las tarjetas. Las identificaciones. Las deudas por pagar.
Las manitas se movían. El pequeño fragmento de vida aquel bailaba en su mundo acuoso feliz de la vida mientras alrededor el viaje de las galaxias se sucedía infinito en un chorro de luz insoportable a través del espacio imposible de luz y sombra y hoyos negros y espirales y flujos y ecuaciones incomprensibles y fuerzas y fantasías jaladas de los cabellos.
Entonces escuchó aquello. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Sístole. Diástole. Desbocado. Desenfadado. Despreocupado. Infinitamente promesa.
Era la nueva vida.

Büilare sonreía infinita. La vida bullía en sus entrañas.
Era un bebe.
Hoy desperté cuando aun estaba oscuro. La lluvia caia con fuerza. El cielo se iluminaba de cuando en cuando. Me di vuelta. Queria despertar y disfrutar el contraste de la cama calientita y el sonido de la lluvia. El despertador pronto me avisaria. El cielo retumbaba. Recuerdos de infinito asomaban sonrisas en mi cabeza dormida.
No me gusta cuando duermes de un tiron sin despertar en ningun momento sino hasta que la habitación esta completamente iluminada. Porque al instante siguiente despiertas y no recuerdas absolutamente nada, ni donde estuviste ni que fue lo que viste ni lo que dijiste.
Mi truco es beber agua antes de dormir. No mucha. Pero si beber mientras repasas los asuntos cotidianos y los problemas y las soluciones y los pendientes y te dices pensativo “todo va a estar bien” mientras planeas estrategias y compilas discursos mentales para relajar a las bestias.
Entonces cuando vas y te duermes (cierras la ventana, te sacas la ropa y te abandonas al sueño) tarde o temprano, durante la noche, el cuerpo te despierta porque tienes que ir al baño a desalojar los liquidos. Mientras caminas semidormido en la oscuridad de los pasillo vas balbuceando y recordando los lugares que momentos antes habitabas y lo que dijiste y lo que sentias y llegas al baño y haces y recuerdas y sabes que cuando sea de dia y despiertes los asuntos de ensueño no se disolveran inexistentes porque recordaras fragmentos y palabras y sensaciones.
Me voy a volver huraño y resentido. Hijo de puta.
Soné que estaba caminando entre las calles y me encontraba con una aparición muy cabrona que plañía mi atención y mejor le daba la vuelta y prefería ignorarla y seguía mi camino.
Pasaba por un salón de fiestas donde podía entrar porque las puertas estaban abiertas y nadie me decía nada, era como un auditorio gigantesco con luces y gente y cantos y desmadre y justo cuando llegaba empezaba a sonar muy de poca madre la de copa tras copa botella tras botella del legendario (jejeje) pedro infante y juro que en mi jodido sueño me ponía a cantar porque el volumen de la música era absorbente los mariachis en mis oídos y los gritos y toda la gente cantaba y yo con ellos: “ando borracho mas lo bueno es que no caigo pos me sostiene la fuerza del orgullo, tu que dijiste este ya lo traigo herido, ¡nunca en la vida tus ojos lo verán!”
Luego me salía de ahí porque todos se volvían locos y hacían una quemazón del desmadre que se traían y volaban miles de cohetes estridentes y era peligroso y mejor me decía, venga dale capullo hijo de puta, mejor sigue tu camino.
Y seguía mi camino y me iba por las calles y trataba de regresar al punto inicial donde había empezado mi sueño pero entonces, como decía, me encontraba con esa aparición cabrona y ahí estaba yo evitando encontrármela y recorriendo las calles nocturnas de esa ciudad desconocida donde me hallaba soñando.
Cuando hundo mi cabeza y abro mis ojos todo alrededor es azul y puedo ver tu silueta en lejania. Burbujas por todas partes. Ondas calidas atraviesan mi cabeza mientras aguanto la respiracion. Es como un sueño donde no puedes caminar o despertar o gritar o levantar la mano hablar decir algo cualquier cosa para que volteen a verte y sepan que estas presente. Entonces extiendo los brazos y me sacudo. Pez en el agua. Y comienzas a acercarte.
Mis pulmones explotan y mis brazos te alcanzan
El otro día estaba jugando a que me escapaba de la casa. Siempre juego a que me escapo de la casa. Pero nunca antes como el otro día. Había oscurecido y todos estábamos mirando la televisión. Como siempre dejamos abierta la puerta de la casa, pensé, mientras estaba sentado en el piso frente a la televisión, que tan solo me bastaba levantarme y salir y al instante siguiente estaría fuera. Nadie me va a extrañar. Me largo de aquí y ya. Otra cosa. No tenia un suéter ni monedas en la bolsa. Tampoco tenia hambre. Lo único que me detenía era esa jodida oscuridad que gruñía debajo de la puerta. Teníamos la luz prendida y en la caja tonta los comediantes disfrazados de inocentes contaban chistes anodinos mientras mi cabeza merodeaba las posibilidades. No quería estar en casa. Me sentía culpable (no recuerdo que había hecho) (y pensaba que lo mejor era tomar la iniciativa y largarme antes de que me echaran a patadas por haber arruinado Lo Mejor) (no recuerdo que diantres era Lo Mejor). Pero ahí estaba yo, inventando disparatados universos mentales mientras fingía mirar en la televisión el fantástico programa semanal (por todos esperado) de las 8 de la noche.
Me acuerdo cuando me ponía muy borracho y al otro día estaba en coma. En este momento por ejemplo. Que no puedo concentrarme en asuntos sofisticados y abro ventanas del navegador y miro el correo y envío mensajes y compro basurillas y lleno formularios y regreso a las páginas y las noticias y digo: qué frio hace. Me falta sentir escalofríos. Y tener sueño. Las rodillas adoloridas. Cuando bebo como demente al otro día me duelen las rodillas. Hoy no, hoy nada mas estoy evasivo y ya quiero que sea de tarde para ir a comer y caminar las calles. Me pondré mi suéter negro y me acercare a buscar dinero a un cajero. Pediré alimentos calientes y después regresaré e intentaré arreglar algunos problemas.
La escena: era un hotel en un centro turístico importante y habíamos llegado a la hora del desayuno pero yo había despertado tarde y me levante corriendo para alcanzar los mejores lugares y olvide peinarme el cabello.
Hay personas que despiertan y están despeinadas, los cabellos revueltos, la mirada perdida, los sueños burbujeantes, hilillos de baba, pero con el puto cabello en su sitio, quiero decir, sin tenerlo como horrible remolino deforme.
Yo no soy de esos.
Entonces llegaba a la mesa y pensaba que lo mejor era ir a mojarme el cabello. Salí al patio y entré a los baños pero no había agua corriente, de esos lavabos lujosos que encuentras en los hoteles importantes, y salí de nuevo y atravesé al otro lado y tampoco vi una fuente de agua. Me moría de hambre. De modo que regrese a la mesa y ahí estaban todos y tuve que pedirles que se hicieran a un lado y me dejaran sentar. Entonces pusieron frente a mi un plato y en el plato dos panes. Los más deliciosos panes que había comido en mi puta vida. Unos panes suavecitos y dulces. Pero más suavecitos que nunca. Era como pan recién horneadito y calientito y tremendamente suave. Increiblemente suave. Recuerdo que en el sueño casi muero cuando le di un mordisco y me deshice en alabanzas de aquel pan deliciosos mientras me lo comía a mordiscos hambrientos en ese espectacular sueño desayuno cabellos revueltos y amigos búsqueda infructuosa de agua hotel lujoso vacaciones y hambre infinita con panes calientitos y mordiscos desesperados ^__^
¡Mierda!